Publicado: 25/07/2026 UTC Nación Por: Horacio Ríos

Números y algoritmos: un enredo que Milei observa con creciente preocupación

Las encuestas no lo muestran en desastre, pero un progresivo deterioro comienza a mostrar su rostro. Una empresa de opinión pública lo midió 17 puntos por debajo de los que obtenía en el comienzo de 2026.
Números y algoritmos: un enredo que Milei observa con creciente preocupación
Horacio Ríos
javier milei

Aun teniendo en cuenta la lejanía del suceso, las primeras encuestas con proyección a las cruciales elecciones presidenciales de 2027 reflejan por estos días una paridad que es una amenaza, tanto para el oficialismo -que ve aminorar su ventaja acumulada durante casi tres años- como para la oposición, en donde Kicillof será la última opción para un sector del peronismo, que por estos días se encuentra buscando su propio camino y que sólo volverá al redil si el bonaerense se convierte en la figura convocante para todos, lo que hoy no es.

La consultora Proyección midió un 34,8% para La Libertad Avanza, que le ganaría a Fuerza Patria por un punto, ya que este agrupamiento alcanzaría el 33,7%. En cambio, si se comparan sólo los candidatos, Milei se quedaría con el 33,7%, contra un 32,1% de Axel Kicillof.

Por su parte, la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo en un punto por sobre LLA. Estarían 25% a 24%, con un elevado 22% de indecisos, que inclinarían la balanza hacia uno de los dos, sin que aún sea posible dilucidar cuál podría ser.

QSocial, en cambio, registró un empate técnico en 28 puntos para ambos contendientes. Esta medición es alarmante para el oficialismo, al que en los albores de este año la consultora medía en 45 puntos.

El intimidante balotage

A partir de aquí, ante una hipotética segunda vuelta, Proyección les adjudicó a ambos un salomónico, exacto, 39,9% a cada uno de los dos candidatos.

QSocial, entretanto, midió cuatro escenarios distintos, con realidades distintas. En dos de esas encuestas ganó Kicillof, en una ganó Milei y la restante resultó en un enigmático empate.

Por el contrario, RDT Consultores le brindó números favorables a Milei. Lo dio ganador por cuatro puntos.

Lo curioso del caso es que, en la encuesta de QSocial, cuatro de cada diez personas no aceptan ni la opción Milei, ni la opción Kicillof. En tanto, el 29% sólo rechaza a Milei y el 25% no elige la salida Kicillof. El magro seis por ciento restante son personas tibias, que no saben lo que quieren. Carne de cañón de la cáscara de la democracia, una institución sin substancia.

Ese 40% que no acepta a ninguno de los dos candidatos se encuentra huérfano de representación, pero no son ciudadanos indefensos, ni indiferentes. No son apáticos, ni desinformados. Tienen claro qué liderazgo necesitan, aunque no lo estarían encontrando, al menos en este tiempo. De ese grupo, el 55% considera que la situación del país es “mala”. Otro 35%, empero, la considera “regular-mal”. El 85% no es optimista con el futuro. Piensan que la situación va a estar igual o peor en el corto plazo. De ellos, el 70% consideraron que, si bien la inflación bajó, el costo del ajuste fue demasiado alto. Están absolutamente decepcionados con el gobierno libertario. Para el 80% de este grupo, la salida es un presidente que unifique voluntades, que convoque a otros espacios distintos, porque rechazan la lógica de la polarización. De todos modos, la mitad de este segmento, si tuviera que optar y no se colmara su esperanza, podría votar a un candidato que no los convence del todo para derrotar al postulante que menos les gusta.

Hay quienes consideran que ésta es la “avenida del medio”, la Corea Central, pero la realidad es que este voto expresa la desilusión de los argentinos con los políticos, más que la adhesión a una propuesta concreta. Son, como los actores de aquella comedia de Luigi Pirandello, “personajes en busca de autor”.

El difuso poder de la imagen

Cuando la política se aburre en los momentos en los que no existen elecciones a la vista, las encuestas tienen que mostrar algo. Entonces, a alguien se le ocurrió “medir la imagen” de los posibles candidatos futuros. Nadie sabe muy bien qué significa “medirla imagen”, porque hasta sus autores advierten que sus estudios no suelen tener “correlato electoral”.

Hecha la salvedad, un estudio de las consultoras D’Alessio-IROL y Berensztein reveló que la imagen de Milei cae abruptamente, que Guillermo Francos es el político “con mejor imagen” y que Patricia Bullrich tiene mejor imagen que todos, siempre dentro de la pandilla de La Libertad Avanza.

De todos modos, en este estudio Milei quedó octavo en el dudoso ránking, se detectó un fuerte pesimismo con respecto al futuro de la economía y, como era de esperar, su imagen se desgastó en los últimos meses.

Patricia Bullrich tendría un 43% de imagen positiva, contra en 53% de imagen negativa. Kicillof, 38% a favor y un 58% en contra. Cristina Kirchner goza de una aceptación del 30% y de la contrariedad del 64% de los encuestados. Guillermo Francos protagoniza una circunstancia similar a la de su antiguo amigo Federico Pinedo -presidente por un día-, que le permite disfrutar de un 44% de imagen positiva, contra el mismo porcentaje de imagen negativa. Este empate lo catapultó al tope de este curioso ranking de humores positivos y negativos, que cambian constantemente de tendencia.

Diego Santilli y su predecesor en el cargo de jefe de Gabinete, Manuel Adorni, entretanto, interpretan roles opuestos en este juego de tronos. Santilli obtiene un 41% de votos positivos, contra un 51% de rechazos populares. Sumido en el desarraigo de la Rosada, su amigo Adorni acapara el malhumor, la inquina, la aversión y aún la ojeriza del público que no disfruta de los devaneos de Indio Cuá, lo que lo llevó a sumar un 88% de desamor.

Para cerrar, Javier Milei obtuvo en el sondeo un heroico 36% de positividad, contra un creciente 60% de negatividad.

Como se sabe, las elecciones están muy lejos, pero mientras tanto, para despuntar el vicio, las empresas de opinión pública entrenan el músculo registrador. Hacia agosto del año que viene se verá si estas cifras de hoy son más o menos exactas o serán leídas sólo como un capricho intelectual.

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