Asesinaron a más de 300 personas. Murieron sindicalistas, policías, militares leales y transeúntes. Fueron 40 aviones de la Marina y la Fuerza Aérea. Fracasaron, pero tres meses después insistieron y derrocaron a Perón.
Los delirios de Nick Land y de Curtis Yarvin han delineado la política argentina desde el fin de 2023.
El arzobispo de Buenos Aires reclamó en su homilía que “nadie es desechable” y pidió por “los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad”. Un inusualmente sonriente Javier Milei se hizo el desentendido.
La confederación de partidos provinciales que es hoy, es sinónimo de derrota. El PJ Federal, el MDF y los mandatarios del Norte Grande arman cada uno por su lado. Si hubiera confluencia, habría posibilidades.
Hay opositores que se parecen demasiado a los payasos marechalianos. Milei se cae por sus propios errores, no por la reacción de los partidos. La salida exige acuerdos que hoy apenas se ven. El fetiche jujeño.
El millonario germánico reina sobre un imperio de mentiras, asesinatos y guerras de baja intensidad.
El 27 de abril de 1979, mientras el país se desangraba, literalmente, el Movimiento Obrero le señalaba el camino a un Pueblo aterrado, en otra muestra, similar a la de las Madres, del coraje argentino en los días del Terrorismo de Estado.
En el peronismo hay debate interno. Extrañamente, los dos posibles candidatos quieren prescindir de su estructura, lo que puede abrir paso a más postulantes. Los gobernadores podrían poner a uno de los suyos en carrera.
Zuban-Córdoba hizo una encuesta, que otra consultora replicó en las redes. Los resultados fueron similares en ocasiones y diferentes en otras. Hay enojo en sus votantes.
La patria del dinero malhabido intenta triunfar a costa del trabajo industrial. Se repite la historia del 2001, cuando la especulación derrotaba al trabajo. Todo se “commoditiza”.
El libertario es la tormenta perfecta que nos legaron los dictadores. La industria, tal como la conocimos, ya no existirá. El jefe de entonces era Martínez de Hoz. Hoy, no se sabe. Pero no es Karina.
El sanjuanino pedía sangre. Milei pide disculpas. Ambos admiraron a Estados Unidos, aborrecieron a la argentinidad, despreciaron a la Islas Malvinas, repudiaron la Justicia Social y atacaron furiosamente a la Iglesia Católica. Tal para cual.