Publicado: 13/06/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Un informe cuestiona el diagnóstico de Jorge Macri sobre la migración entre la Ciudad y la Provincia

Un estudio basado en datos del Censo 2022 revela que la Ciudad pierde más habitantes hacia la Provincia de los que recibe, en contraste con el discurso que presenta a los bonaerenses como una carga para los servicios porteños.
Un informe cuestiona el diagnóstico de Jorge Macri sobre la migración entre la Ciudad y la Provincia
Valeria Azerrat
jorge macri

Desde que asumió la Jefatura de Gobierno, Jorge Macri convirtió a los bonaerenses en uno de los principales blancos de su discurso político. Primero fue con la salud pública, donde denunció supuestos "tours sanitarios" hacia los hospitales porteños.

Después avanzó con la denominada "Prioridad Porteña", una política que busca privilegiar a los residentes de la Ciudad en el acceso a distintos servicios públicos bajo la premisa de que los vecinos porteños financian prestaciones que terminan utilizando habitantes de la Provincia.

La idea es sencilla y efectiva desde el punto de vista comunicacional: la Ciudad paga y la Provincia se beneficia. Sin embargo, cuando se observan los datos, esa explicación empieza a mostrar contradicciones.

Un informe elaborado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), integrado por universidades públicas y privadas del área metropolitana, analizó los movimientos de población entre la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia utilizando información del Censo 2022. El resultado revela que la Ciudad pierde más habitantes hacia la Provincia de los que recibe desde territorio bonaerense.

Entre 2017 y 2022, unas 62.676 personas que vivían en la Ciudad se mudaron a la Provincia de Buenos Aires. En sentido contrario, desde la Provincia hacia la Ciudad se trasladaron 39.058 personas.

La diferencia es significativa. El saldo migratorio arroja que más de 23.600 personas dejaron la Ciudad para instalarse en municipios bonaerenses.

Dicho de otra manera: si se toma únicamente el movimiento de población permanente, la Provincia recibe más habitantes de los que envía. Un dato que choca de frente con la idea de que la Ciudad es la principal perjudicada en la relación entre ambas jurisdicciones.

Pero el informe va más allá de la cantidad de personas y analiza quiénes son los que se mudan. Los datos muestran que quienes dejan la Ciudad para instalarse en la Provincia presentan, en promedio, mayores niveles de vulnerabilidad social. Más de una cuarta parte de ese grupo no terminó la escuela secundaria, una proporción considerablemente superior a la registrada entre quienes hacen el camino inverso.

En cambio, quienes llegan desde la Provincia hacia la Ciudad tienen un perfil educativo más alto. Casi dos de cada tres cuentan con estudios universitarios o de posgrado completos o en curso.

La explicación podría adjudicarse a que la Ciudad cuenta con polos universitarios, empleos calificados y oportunidades laborales que atraen a estudiantes y profesionales de toda el área metropolitana. Al mismo tiempo, los elevados costos de alquiler, vivienda y vida cotidiana empujan a muchas familias hacia el conurbano bonaerense.

Por otra parte, los indicadores laborales refuerzan la tendencia en esa dirección dado que entre quienes abandonaron la Ciudad para radicarse en la Provincia se registró una mayor cantidad de personas desocupadas que entre quienes llegaron desde territorio bonaerense. El fenómeno refuerza la idea de que buena parte de estas mudanzas están vinculadas a dificultades económicas y a la búsqueda de condiciones de vida más accesibles fuera de los límites porteños.

Sin embargo, el dato más incómodo para el discurso oficial aparece cuando se analiza la cobertura de salud ya que -según el estudio- unas 8.438 personas que dejaron la Ciudad y se instalaron en la Provincia no tenían obra social, prepaga ni ningún otro tipo de cobertura médica al momento del censo. Entre quienes se mudaron desde la Provincia hacia la Ciudad, la cifra fue de 3.698 personas. Es decir, la Provincia recibe más del doble de personas sin cobertura sanitaria que las que envía a la Ciudad.

El documento concluye que mientras el Gobierno porteño sostiene que los bonaerenses presionan sobre el sistema sanitario de la Ciudad, los datos muestran que también existe un flujo importante de personas vulnerables que abandonan territorio porteño y pasan a depender de los servicios públicos bonaerenses.

“Al menos en el plano migratorio, la narrativa que presenta a la Provincia de Buenos Aires como una jurisdicción que descarga sobre la Ciudad el costo de su propia incapacidad de gestión no encuentra sustento empírico”, aseguraron los investigadores.


Y advirtieron que “por el contrario, los flujos migratorios entre ambas jurisdicciones describen una dinámica en la que es la Ciudad quien expulsa más población de la que atrae, y en donde el perfil de esa población expulsada contradice punto por punto el estereotipo implícito en el discurso del free rider”.

Por último, reconoce que es necesario “circunscribir estas conclusiones a su alcance real” porque el documento analiza exclusivamente los flujos migratorios entre ambas jurisdicciones, y no agota ni pretende agotar el debate sobre las interdependencias metropolitanas”.

En ese sentido, destaca que la dimensión del commuting (los cientos de miles de trabajadores que trabajan en la Ciudad y regresan a la Provincia para habitarla) constituye una “arista pendiente” de análisis “que podría complejizar aún más el balance de quién le debe qué a quién en el AMBA”.

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