Publicado: 11/07/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Un "velorio" para denunciar la demolición de dos casonas históricas de Chacarita

Organizaciones barriales convocan este sábado a una intervención simbólica en la esquina de Roseti y Concepción Arenal para denunciar la pérdida del patrimonio arquitectónico del barrio.
Un "velorio" para denunciar la demolición de dos casonas históricas de Chacarita
Valeria Azerrat

Con flores, fotografías antiguas, historias compartidas y vestimenta de luto, vecinos de Chacarita despedirán este sábado dos de las casonas históricas del barrio que serán demolidas para dar paso a un nuevo desarrollo inmobiliario.

La convocatoria, organizada por el colectivo barrial Amparo Chacarita, propone realizar un "velorio" simbólico frente a las propiedades ubicadas en Roseti 202 y Concepción Arenal 3709, una esquina de principios del siglo XX que, según denuncian, desaparecerá en los próximos días.

La actividad comenzará a las 16 y busca transformar el duelo por la pérdida de un edificio en una manifestación pública sobre el futuro del patrimonio barrial. "Con profunda tristeza invitamos a vecinas y vecinos al velatorio de Roseti 202 y C. Arenal 3709, en vísperas de su demolición conjunta", señala la convocatoria difundida en redes sociales.

Los organizadores invitan a asistir vestidos de negro y a llevar flores, velas, fotografías antiguas, recuerdos y hasta banquitos para compartir la despedida de una construcción que durante más de un siglo formó parte del paisaje cotidiano de Chacarita.

La esquina elegida no es una más. Se trata de dos viviendas centenarias que conservaban buena parte de su fisonomía original y que integraban el relevamiento realizado por vecinos y especialistas para impulsar su protección patrimonial. Sin embargo, las casas serán reemplazadas por un edificio residencial que ya comenzó a promocionarse en el mercado inmobiliario.

Las imágenes difundidas por la desarrolladora muestran un edificio de siete niveles con departamentos de uno, dos y tres ambientes, terrazas verdes, piscina, solárium, SUM y cocheras. El emprendimiento, comercializado bajo el nombre Roseti 202, ya ofrece unidades en preventa con financiación, incluso antes de iniciarse la demolición de las construcciones existentes.

En la convocatoria vecinal, con ironía, se señala que en esa histórica esquina "próximamente habrá un edificio de siete pisos con un originalísimo café de especialidad", en referencia al proceso de transformación urbana que atraviesa el barrio.

Para quienes integran Amparo Chacarita, la desaparición de estas viviendas representa mucho más que un cambio edilicio. Sostienen que cada demolición implica la pérdida de fragmentos de la memoria urbana y de una identidad construida durante décadas.

“Esa esquina tenía sentencia de muerte desde hace muchos años. Es muy duro todo. Hay vecinos muy angustiados que se quieren ir del barrio”, expresaron algunos de los referentes del grupo barrial.

La protesta también vuelve a poner sobre la mesa un debate que el barrio viene dando desde hace años. Amparo Chacarita fue uno de los colectivos vecinales que tuvo una activa participación durante la discusión de las modificaciones al Código Urbanístico en la Legislatura porteña. Sus integrantes asistieron a audiencias públicas, presentaron observaciones técnicas y reclamaron límites a la construcción en altura en sectores residenciales de baja escala.

Aquella movilización consiguió algunos resultados. Parte del área donde se ubican estas viviendas quedó incorporada a una zonificación que limita las alturas a 12 metros, una decisión que buscó preservar el tejido tradicional del barrio. Sin embargo, los vecinos explican que las casonas de Roseti y Concepción Arenal habían quedado alcanzadas por derechos constructivos otorgados bajo la normativa anterior, por lo que el proyecto pudo avanzar pese al cambio de las reglas urbanísticas.

El barrio de Chacarita nació como un territorio de chacras y quintas vinculado a los antiguos colegios jesuitas, que luego quedó marcado por la creación del Cementerio del Oeste durante las epidemias del siglo XIX y que su crecimiento estuvo estrechamente ligado al desarrollo ferroviario y del transporte público.

Esa evolución quedó reflejada en una arquitectura diversa donde conviven casas chorizo de principios del siglo XX, edificios de renta de las décadas de 1930 y 1940, instalaciones industriales, clubes y comercios que conforman un paisaje urbano singular.

Muchas de esas construcciones poseen un valor que excede su interés individual, ya que forman conjuntos homogéneos capaces de explicar la evolución histórica del barrio. Por eso, los habitantes de la zona buscaron ampliar los criterios tradicionales de catalogación para incorporar la protección de sectores completos y no únicamente de edificios aislados.

Para los vecinos, la conservación de estas construcciones no responde solamente a una cuestión estética, sino también al derecho de las futuras generaciones a conocer la historia material de la ciudad.

La convocatoria también busca abrir una discusión sobre el modelo de desarrollo urbano en Chacarita, uno de los barrios que más transformaciones experimentó durante la última década. La llegada de nuevos emprendimientos inmobiliarios modificó progresivamente sectores que históricamente estuvieron ocupados por casas bajas, talleres y pequeños comercios.

Si bien los vecinos reconocen que la ciudad cambia y se renueva, plantean que ese proceso debería incorporar criterios de preservación para evitar la desaparición de inmuebles representativos de la historia barrial y mantener un equilibrio entre el crecimiento urbano y la identidad del lugar.

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