Publicado: 01/01/2011 UTC General Por: Redacción NU

“En tele, aún no encuentro mi lugar”

Fue la mujer de Marcos en la serie de publicidades de un banco dirigida por Juan Taratuto, y este año que se va también encabezó Estado de Ira, de lo mejor del off porteño. Ahora, descuella en Contra las cuerdas, la tira nocturna de la TV Pública, de la que se siente orgullosa.
“En tele, aún no encuentro mi lugar”
Redacción NU
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Con Ciro Zorzoli vengo trabajando desde hace mucho tiempo. Estado de Ira fue un proyecto que surgió de un encuentro con Ciro y con Diego Velázquez. Ciro hacía tiempo que no dirigía y tenía muchas preguntas en la cabeza así como materiales varios dándole vueltas, como Hedda Gabbler.

Empezamos a trabajar para hurgar en ciertas cuestiones relacionadas con la actuación y estaba la posibilidad de hacerlo en el San Martín. Esto fue el año pasado, pero a mitad de año el presupuesto no alcanzó. Una semana antes de empezar los ensayos ?oficiales?, nos dijeron que no se iba a hacer ese año y pasaba para el otro. Algunos no habían buscado laburo porque tenían eso, y otros colgamos trabajos por el mismo motivo. Fue una situación muy dura.

Hoy, viendo como salió Estado de Ira, creo que el año pasado no hubiésemos obtenido lo de ahora. Por eso, ¡gracias, Lombardi, por no habernos dado la plata! Pero la única verdad es la realidad. En ese momento, nos quedamos en Pampa y la vía. Seguimos trabajando y asumimos que el proyecto va más allá de que el San Martín te produzca una obra. Hay un trabajo previo apoyado en los vínculos que provocaron que Estado de ira sea muy particular y diferente a otros laburos.

No creo que Estado de Ira hable de los actores. Hay una anécdota muy clara pero siento que tiene varios niveles de lectura. Hay gente que se engancha más con la cosa pública o el trabajo a reglamento. Personalmente, trato o elijo no pensar y no decidir qué es lo que significa lo que hago. Me parece que construye el que lo ve, en relación a lo que quiere ver, a la información y sensibilidad que maneja. Entonces, ¿de qué habla la obra? Se lo dejo a los críticos, a su criterio y al director, al cual se le pueden escapar sus cosas.

Uno construye algo en algún sentido y se lo resignifican. Escuché un montón de cosas. Hay gente que dice ?me redivertí? y está bueno, está todo bien. Me parece que abre muchos lugares pero no me gusta ser yo la que decida cuales son. Prefiero no verlos para no tener que hacerme cargo de mostrar tal o cual cosa.

Impasse 1: El café El Galeón, justo enfrente del Botánico y la comisaría, es el punto de encuentro con Paola. Puntual como pocas, llega justo a la entrevista y se pide un cortadito.

Por el tema de ?actores que hablan de actores?, había hecho Teatro para Pájaros, hace cuatro años. Tengo un hijo de dos y ¡lo mido todo con respecto a él! Fue muy divertido. Además, me había llamado Veronese y era la primera vez que iba a trabajar con él. Y también está Elijo la Soledad. Fue una muy linda experiencia porque me di cuenta de que podía hacer algo más de lo que hacía. Estaba sin trabajo, y un amigo que tiene un bar me dijo: ?Vení, hacé algo y te pago?. Ahí lo conocí a Conrado Geiger, quien es hoy mi marido.

Empezamos a trabajar y a hilar unos poemas míos muy realistas y crudos, con poca metáfora. Salió mejor de lo que pensé. Incluso participó de Café Cultura, que me dio la posibilidad de viajar. Cuando decidí que era el final, lo sumé a Gabo Ferro. Terminó a todo lujo Elijo la Soledad. Empezó con un guioncito y terminó con un marido e hijo.

Contra las Cuerdas viene muy bien. La verdad es que no tengo mucha experiencia de trabajo en tele. La gente del canal sabe grabar una tira; se está trabajando con mucha tranquilidad, alegría y una falta de presión inusual. Eso lo percibo. No sé si en otras circunstancias será diferente. Intuyo que sí. Hay un intento estético particular y jugado. Después podremos decir si nos salió bien y si nos convenía, pero en ese sentido, hay una apuesta y una decisión.

También tiene que ver con que sea la televisión pública y no se esté mirando el minuto a minuto. No se trata de competir con Tinelli desde el lugar que él lo hace porque obviamente no es posible. Se tiene la intención bien clara de hacer esto sin tener que mecharle alguna cosita que quede como ?de más?.

Me da mucho orgullo, además, estar en el 7 en este momento. Antes era menos que un canal de cable. Le decías a alguien que estabas en Canal 7 y era como estar en la lona, pero hoy hay un intento de algo. No sé como saldrá pero es positivo que exista ese intento.

Impasse 2: Vamos a hacer las fotos detrás del teatro Sarmiento, justo para el lado del Zoológico. Interrumpimos a dos perritos que hacían el amor y a una familia de patos que cruzaba. Paola posa para las fotos con naturalidad.

En la tele todavía no encuentro mi espacio como sí lo encuentro en el teatro. Son dos mundos diferentes y uno me es propio y me arriesgo, sintiendo que hay algo, mientras que en la tele me siento a merced de todos y de cualquiera.

Mientras estoy grabando, estoy más ocupada pensando en no equivocarme. Hay gente que me dice: ?No te da miedo el teatro con la gente encima y sí te da miedo esto, que se puede volver a hacer y editar?. El teatro me da un nervio lindo y no esa sensación de que la estoy pasando mal.

Para esta tira me convocó Alejandro Maci, que también está en la dirección de actores, y es como un nexo con los guionistas. Que haya un director de cámaras pero también alguien ocupado de la escena indica que acá hay una intención de buscar más.

Últimamente venía pensando en lo que fui haciendo. Tengo la sensación de algo bien hecho en el sentido de saber cuál era mi interés. Me banqué un montón de momentos difíciles a nivel económico y profesional. Elegí un camino que estaba relacionado con el teatro y lo sostuve. Estoy feliz con las asociaciones que hice. Este año, con Ciro dábamos clases dos veces por semana y ensayábamos seis. Un montón. Hay algo muy individualista en esta carrera en relación con la fama y el éxito.

Siento que el camino que hice fue consecuente y muy tranquilo, armónico. Aunque salga mejor o peor, es mejor que hacer cosas que uno no sienta que tenga que hacerlas.

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