El seminario del amor
?A los hombres les cuesta entender a las mujeres y las mujeres no toleran la falta de compromiso de los hombres?, suelta Alejandra Campero, la máxima exponente del speed dating local. Como una derivación de esa seguidilla de 10 encuentros de ocho minutos, tiempo que basta para conocer el amor a primera vista según investigadores de la Universidad de Ohio, ahora Campero organiza workshops de la búsqueda amorosa, una suerte de seminarios y talleres que ahondan en el lenguaje corporal y hasta en los detalles de la vestimenta para la primera cita: más vale ir con ropa cómoda. Es que la responsable de 10en8.com, el sitio de las multicitas, está convencida de que el seductor se hace. Y que no hay personas feas.
Así, en Bárbaro Bar (Tres Sargentos 415) se puede encontrar a Alejandra dando cátedra un sábado a la tarde. ?Permítete jugar y pon todo lo que pase por tu cabecita?, es una de las frases célebres del dating workshops, dedicado a la interpretación de sutilezas. O de gestos tan evidentes como crueles. Veamos. Hombres y mujeres. En el medio, señales que van y vienen. Y que son malinterpretadas al mejor estilo de Simplemente no te quiere (de Ken Kwapis, 2009). ?Que me dijo ?mi amor?, entonces está enganchado conmigo.? ?Que no me devuelve los llamados. Ya sé: la tengo muerta.? La nómina de situaciones a decodificar podría seguir pero, mientras tanto, después de incitar al debate sobre un documental de Discovery relativo a la formación de vínculos, Alejandra insiste a un grupo de varones y mujeres, de casi 30 años algunos y arañando los 40 el resto: ?Completen a conciencia la lista de criterios para buscar pareja. Mencionen esas cosas que esperan de una relación, ¡por favor!?. Cuestión de química, le dicen. La idea es que antes de tener una cita, una revise su planillita y haga memoria. No vaya a ser que termine con uno que fuma. Para el caballero igual: siempre es útil recordar que no quiere celosas en los 10 metros a la redonda.
Alejandra Campero no para de tirar tips que, a juzgar por la atención de los seminaristas, son máximas. ?En la cita el tiempo vale oro?, afirma. ?¿No es un poco frío pensarlo así??, le preguntan enseguida. Responde: ?Sí, puede ser, pero es por tu bien?. Otro comentario: ?El primer encuentro debe durar entre 40 y 75 minutos, café o gaseosa de por medio. Y listo. Hay que dejar con las ganas, ir de a poco?, explica Alejandra. Además, aludiendo al dicho de que no hay segunda oportunidad para una primera impresión, Campero dice que tal imagen se construye a partir de un 55 por ciento del aspecto, un 38 por ciento por ?cómo hablo? y sólo un 7 por ciento de acuerdo a ?lo que digo?. Ahora bien, superada con éxito la primera cita de calificación, como la llama Alejandra, sobreviene la cita media, en la que nos aflojaremos un poco más pero no dejaremos de evaluar al candidato en cuestión. Si es demasiado impuntual, lo descartaremos, pues se hace el importante. Y si llega muuucho antes, ¡está desahuciado! Por último, algo que en todo momento hay que tener presente como un machete de las relaciones, siguiendo a la directora de la empresa de multicitas, es que el príncipe azul no saldrá jamás de los cuentos de hadas y que el ideal de mujer del cómic hentai es tan sólo eso, un cómic.
La realidad supera la ficción
Hace tiempo que las citas rápidas llegaron a la tele y a la pantalla grande. En 2000, en un capítulo de la serie Sex and the City, Miranda no se resiste a la idea de ser la única dama de honor que asista sin novio a la boda de Charlotte, su mejor amiga. Por eso, piensa: ¿por qué no probar alternativas de salidas para solteros, si ocho minutos a veces es menos del tiempo que debería durar una cita a ciegas?
Seis años después, tras un accidente doméstico, Marge Simpson queda amnésica y se declara soltera. Así, sin reconocer a Homero, la madre de la familia amarilla es tentada por sus hermanas para asistir a un encuentro de speed dating, con el fin de encontrar al hombre de su vida.
Luego de ciertas menciones en Cómo si fuera cierto (de Mark Waters, 2005) y Hitch, especialista en seducción (de Andy Tennant, del mismo año), en 2007 las multicitas debutaron de lleno en el cine con Speed Dating, de Tony Herbert.
Atraction workshops (o, en criollo, cómo leer el cuerpo del otro)
?El éxito de la seducción con el sexo opuesto está en relación directa con la capacidad para enviar los signos del cortejo y para reconocerlos cuando deben recibirse?, describe Alejandra Campero. Bien, entonces vayamos a los bifes o, mejor, camino a ellos.
El manual Campero señala que el gesto de galanteo más usual es ?el pararse como un vaquero, manteniendo la postura erguida?. En ese caso, el varón destacará su dimensión física, demostrando que está listo para la acción, con las manos en las caderas. ?Y si está sentado o apoyado en una pared, puede que abra las piernas o las estire para acentuar la región genital?, explica la responsable del speed dating argento. My god!
Respecto a los más modositos, por ejemplo, Alejandra Campero refiere que a ellos se les nota cuando quieren conquistar a una chica, en el momento preciso en que se acomodan la corbata, se arremangan la camisa y se alisan el pelo. No more.
¿Y qué hay de las mujeres? ?Las señales de coquetería van desde sacudir la cabeza para echar el pelo hacia atrás o apartarlo de la cara, hasta exhibir las muñecas y humedecerse los labios?, cuenta Campero. Pero en realidad, el fuerte femenino en plan de conquista abunda en ligeros revoloteos de pestañas. ?Como la princesa Diana, que miraba hacia arriba con ?ojos de Bambi??, recuerda Alejandra. Además, a las féminas les gusta mirar sobre los hombros, mirar de reojo. Mirar.