La impunidad en botella
?Ya sabemos que esta boluda se metió con nosotros. Vamos a tener que ir a visitarla con los peruanos.? La amenaza se le atribuye al dueño del bar-kiosco Wish, Marcelo Aphalo, argentino, y fue denunciada a este medio por una vecina de la calle General Urquiza, del barrio de Once. La cuadra delimitada por Alsina e Hipólito Yrigoyen es conocida como el ?corredor de la droga?. La vecina afirma que los peruanos a los que se hace mención son los gerenciadores de la sucursal narco más popular del barrio: el inhabilitado bar y hotel Cañonero, ubicado en Urquiza 163/5. La mujer intimidada es integrante de la asociación civil Balvanera al Sudoeste (Balsud) que desde hace un año, junto a otros vecinos, viene canalizando denuncias contra Wish por la venta de alcohol a menores de edad y a mayores fuera de horario, violación de clausuras y presunta venta de drogas. Ella no quiere revelar su identidad para esta nota, y es tal su temor que no hizo la denuncia policial ni ante la Justicia. En su lugar, el referente de Balsud, Leonardo Dattoli, habló sin tapujos con NU. ?Me tomé un taxi en Palermo. Le dije que me llevara a Urquiza e Hipólito Yrigoyen. El tachero me preguntó si iba a comprar falopa al kiosco de la esquina.? Textuales palabras tuvo que escuchar el comisario Pedro Zabala, responsable de perseguir en Once el tráfico de sustancias ilegales y la venta de alcohol a menores de 18 años.
El comerciante del bar y kiosco, conocido como el Pelado Marcelo, llegó al punto de hacer ostentación de armas de fuego y tirotearse en plena calle Urquiza. Después de tanta exposición se corrió de la escena central. Es su mujer, Débora Naranjo, la que atiende Wish. Ella quedó imputada en la violación de clausura del año pasado como en las de éste. Todas las causas de Wish hasta hace meses estaban a cargo de la fiscal Verónica Andrade, quien fue trasladada a otra zona. La fiscal es sospechada de encubrimiento, tanto por los vecinos de Balsud como por funcionarios de la Justicia porteña.
?Estaba de turno cuando, por violación de clausura, hice cerrar el bar y la ventanilla del kiosco. Secuestramos alcohol y mi medida fue convalidada por el juez. Después, las razones del levantamiento de clausura las desconozco?, afirmó a este medio el fiscal Walter López, quien sí reconoció que la clausura se remitió a la fiscal Andrade. La probation ?en la que el imputado reconoce la contravención? implica una multa en dinero y evita una condena.
En el barrio se sospecha que los responsables del bar Wish han promovido el robo y golpiza al dueño del kiosco ubicado enfrente. ?La esposa del comerciante fue a la Comisaría 8ª a decir que Wish vende alcohol a cualquier hora y a menores. Además se lo dijo en la cara al dueño. Hace un mes le robaron rompiéndole toda la persiana del local, y antes a su marido, mientras cerraba el kiosco, lo atacaron por la espalda. Cuatro tipos que bajaron de un auto lo molieron a golpes y no le robaron nada?, expresó Dattoli.
El jefe de Gabinete PRO, Horacio Rodríguez Larreta, salió en los medios prometiendo luchar contra quienes violen la normativa por venta de bebidas alcohólicas. A él fue remitido el caso Wish. El funcionario no recibió a Balsud ?que solicita la inhabilitación del local? y terminó derivando el asunto. ?Pedimos su intervención porque se pone en riesgo la seguridad pública. Hay serios hechos de violencia y libre consumo de drogas en la vía pública, cuya provisión, muchos vecinos sospechan, sería despachada también por dicho comercio?, expusieron los vecinos de Balvanera, en una nota al jefe de Gabinete.
Para rematarla, a pesar de la probation, Wish fue clausurado el sábado 29 de agosto por venta de bebidas alcohólicas en horario nocturno. A los tres días, siguió inexplicablemente abierto, como hasta hoy.
A tan sólo una cuadra de la casa del senador Miguel Ángel Pichetto, frente al colegio Cosme Marin y a metros de la Agencia Gubernamental de Control, hay otro kiosco-almacén denunciado por los vecinos, hartos de tomarse taxis para evitar robos o ser heridos en riñas y tiroteos entre banditas. Gustavo Canteros, vecino de Balvanera, denunció ante el propio Aníbal Fernández y el director del Centro de Gestión Comunal Nº 5 que ?en el local de la esquina de Moreno y Sánchez de Loria durante la noche se vende todo tipo de mercancía y los patrulleros de la Comisaría 8ª pasan a buscar gaseosas y cigarrillos?. Canteros también comentó a Noticias Urbanas que ?el dueño es argentino y se llama Gerardo. Éste, además, se ufana de estar arreglado con Nico, el jefe de calle de la comisaría?. Por su denuncia intervino el Gobierno de la Ciudad, por medio de una clausura, ?pero ellos se dan el lujo de abrir el local igual?. Su fiscalización está en manos de la Dirección General de Fiscalización y Control (DGFyC). ?Pero acá todo sigue como siempre?, aseveró Canteros.
A su vez, el bar de la manzana que regentea la dupla de Rafael Levy y Raúl Vengrover, esquina de Ecuador y Rivadavia, frente a plaza Miserere, también cuenta con reiteradas clausuras relativas a cuestiones de bebidas alcohólicas, por lo menos dos desde que reabrió este año, y sigue funcionando. ?Las multas que tenían antes por el mismo tema quedaron a nombre de los que ahora gerencian el hotel Leblón?, reveló la misma persona que escracha con pintadas la persiana del kiosco.