El ibarrismo reza para que Rebot se abstenga
La tensión reina tanto entre los ibarristas y los familiares de las víctimas de Cromañón, ante un final infartante.
La sesión en la que se define el juicio político contra el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, arrancó pasadas las 13:30. Poco antes de esa hora, llegó la comitiva ibarrista. Muchas sonrisas en los rostros, y no era para menos: sus miembros aseguraban que tenían "abrochados" siete de los quince votos de la Sala. Para que Ibarra no sea destituido, hacen falta seis votos o abstenciones, que impidan que se alcancen los diez votos necesarios para la destitución. Y especulaban con el hecho de que tener un voto a favor de más de lo estrictamente necesario podría arrastrar a algún otro y aumentar así la diferencia.
Pero con el correr de los minutos empezaron a aparecer los signos de preocupación en los rostros de los ibarristas, que siguen la sesión desde el Salón Eva Perón, contiguo al recinto de sesiones. Ocurre que dos de los votos que consideraban "seguros" ya no lo son tanto: uno es el del ¿ex zamorista? Gerardo Romagnoli y el otro, el del kirchnerista Helio Rebot. Por lo que otra vez, el ibarrismo está jugando al límite.
La situación es la siguiente: los ibarristas ya sabían desde hace tiempo que iban a votar por la absolución de su jefe político Laura Moresi (Frente Grande), Norberto La Porta (Partido Socialista), Sebastián Gramajo y Elvio Vitali (ambos del Frente para la Victoria), y a último momento se aseguraron el sufragio de Beatriz Baltroc, quien durante la votación hizo un encendido discurso a favor de la absolución del jefe de Gobierno, mientras denunciaba las presiones recibidas de parte de grupos violentos de familiares.
También, los fervientes contactos entre el jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández, y el presidente del bloque K de la Legislatura, Diego Kravetz, parecían haber dado resultado con respecto a Rebot. Y se descontaba la abstención de Romagnoli. Pero una vez iniciada la sesión, los rumores de una ruptura de Romagnoli con Luis Zamora, con quien el ibarrismo habría mantenido acercamientos, y de una nueva indecisión de Rebot cambiaron el clima, ya que, si Romagnoli vota a favor de la destitución, el voto del kirchnerista sería la única esperanza para Ibarra y, por ende, también el diputado K quedaría en la mira de los familiares.
La votación se hace por orden alfabético y Rebot vota antes que Romagnoli. Lo que es prácticamente seguro es que el kirchnerista no votará por la absolución, por lo que los ibarristas se aferran a la esperanza de que se abstenga. Lo que se dice, un final abierto, no apto para cardíacos.