Tres familiares pasaron por el recinto
Se puede cuestionar o no las intenciones por las cuales se presentan ante la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña, pero lo que no se puede cuestionar es que son personas que han perdido a seres muy queridos en la trágica noche del 30 de diciembre de 2004.
Tres testigos presentados por la defensa y que son familiares de personas fallecidas en República de Cromañón, debieron revivir aquellos días de dolor.
El primero de los familiares, llamados "ibarristas", en pasar fue Tristán Martínez, familiar de Matías y Roberto Calderón, fallecidos en Cromañón, quien relató la búsqueda de sus familiares en aquel fatídico día.
La particularidad del testigo es que es empleado del Gobierno de la Ciudad, en ese momento, trabajador del CEVIP, hoy trabajador de la Guardia Urbana.
Luego, declaró Gladys Coronel, madre de Zaida Buitrón, fallecida en el siniestro, quien recibe desde hace tres añosun Plan Jefas de Hogar de la Ciudad. Y, finalmente, declaró Juan Carlos Santillán, padre de Valeria, fallecida en República de Cromañón.
Presentados por la defensa, los testigos, como se esperaba, relataron la atención que recibieron de funcionarios del Gobierno de la Ciudad y de la "buena" atención de voluntarios.
Casi llegando al final, Julio Strassera, defensor de Ibarra, quien se había mantenido en silencio todo el día se manifestó a los gritos pidiendo que los familiares "respetaran" a los testigos que se estaban presentado. "Que se dejen de hacer burlas", manifestó. Maier tomó nota y advirtió a los familiares a que guardaran silencio.
EL DETALLE
Ahora, de lo que Strasera no se percató es que su compañero de defensa Julio Golodny salió varias veces televisado durmiéndose (literalmente) durante la declaración de su testigo, la señora Coronel. Eso también es una falta de respeto que demuestra lo innecesario de estos testimonios que solo hacen revivir el dolor, estén del lado que estén.