La vuelta a la city
Marta y David llegaron a Buenos Aires en la jornada más calurosa del último del verano, pensando en quedarse, como mucho, dos días. ?Es sólo una parada para seguir rumbo al sur argentino?, decían. ?Son nuestras bodas de plata y decidimos conocer el paraíso?, agregaban. Obviamente, no se referían a Buenos Aires, ciudad en la que las calles, en pleno otoño, aún parecen chicle.
?Sólo tenemos unas horas en Buenos Aires ?advertían, en realidad? y quizá sea la última vez que podamos llegar aquí. Entonces, subirnos a este bus que recorre los principales puntos de la Ciudad nos pareció la mejor opción. Sólo vamos a bajar en Caminito: siempre quisimos ver ese lugar, el lugar del tango?, comentaban entusiasmados a NU. Ese día, la pareja española se sentó en el primer piso del micro 2 de Buenos Aires Bus, se colocó los auriculares y siguió el recorrido ante cada indicación que se ofrecía por sistema.
Marta y David intentaron sacar varias fotos: en casi todas las vistas lo hicieron tarde o dificultosamente, ya que alguno que otro árbol les impedía ciertas tomas. Pero no se quejaron; es más, se rieron del golpe que una rama le dio a él mientras miraba para otro lado. Cuando llegaron a Caminito dejaron todo en su lugar y se bajaron del micro.
Baches, cortes de calles, piquetes, construcciones varias, eventos callejeros, calles protegidas, arbolado rebelde, un parque automotor demasiado ruidoso y, por estos días, un tiempo demasiado cambiante, se convirtieron a la fuerza en parte del recorrido. En Caminito se produce el primer recambio grande de gente. En pocos minutos, la mayoría de los que habían subido en la parada 0 (Diagonal Norte y Florida) se baja, dando lugar a los que allí aguardan al micro.
Entonces, boleto y cámara en mano y a seguir recorriendo Buenos Aires. San Telmo, Palermo y Recoleta son las paradas que más invitarán a bajar a los compañeros itinerantes.
Si la lluvia no lo impide, ya que aún con techo es imposible protegerse del agua que cae en todos los sentidos, el recorrido por Buenos Aires puede hacerse perfectamente en dos horas y 45 minutos sin hacer ninguna parada. Ahora, si natura o la Ciudad invitan, el pasajero tendrá como límite la hora en la que pase el último colectivo por su parada. A las 20.10 termina el servicio del último micro en salir.
Andando se aprende
Desde que se implementa en la Ciudad, el bus turístico de Buenos Aires traslada por las sinuosas calles porteñas a miles de turistas, en su mayoría extranjeros. En diálogo con Noticias Urbanas, el gerente comercial de Buenos Aires Bus, Gustavo Garófalo, se muestra satisfecho con los primeros meses del emprendimiento.
?Mes a mes, la cantidad de usuarios del sistema se ha ido incrementando, y nosotros, con el correr de los días hemos pulido los grandes aspectos de la propuesta, aprovechando al máximo las respuestas de la gente en las encuestas de calidad y las críticas que se le han formulado?, dice Garófalo.
Por mencionar unas cifras, sólo en el mes de enero de este año han recorrido la Ciudad en micro unas 18 mil personas, de las cuales el 73 por ciento fueron turistas internacionales y el resto, argentinos de todas partes del país. Brasil, la Argentina, España, EE.UU., Colombia, Alemania, Venezuela, México, Uruguay y Perú son los países que encabezan la tabla de usuarios del bus turístico porteño.
?Para los extranjeros es algo usual de encontrar en las principales capitales del mundo, de hecho, cuando no estaba Buenos Aires Bus, preguntaban si existía el servicio. Pero para los argentinos es una manera económica y segura de recorrer la Ciudad, y, en muchos casos, un divertimento de fin de semana?, explica una de las guías.
Atender a los pasajeros y tratar de disipar las inquietudes de cada uno es, ahora, la principal función de los guías. Meses atrás, cuando Noticias Urbanas hizo el primer recorrido a bordo del Buenos Aires Bus, quien ejercía la función de guía se encargaba también de expender los boletos y sincronizar el audio con el recorrido, cuestiones que generaban más de una molestia en el público y en los empleados.
Seis meses después, los boletos son vendidos en la parada 0 y en otros puntos de venta, por personal dedicado a esa tarea. En tanto, la sincronización audio-recorrido está sistematizada a través del GPS instalado en los ómnibus y ya no depende del control manual, liberando al guía para subir al primer piso a atender las demandas de los pasajeros.
Justamente, el punto flojo del Buenos Aires Bus sigue siendo la calidad del sonido. Hay muchos asientos que no tienen auriculares o en los que el sistema de audio no permite escuchar justo el idioma elegido. ?Por semana, reponemos 150 auriculares. Otros mecanismos, como los auriculares descartables, serían mucho más costosos. Además, el nivel de ruido de la Ciudad impediría que sirvieran para escuchar algo?, admite, casi en tono de disculpa, Garófalo.