Los enojos de Burzaco
El disgusto es un sentimiento sumamente molesto, pero que describe el momento que atraviesa el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco. A pesar de la aparente tranquilidad, el funcionario no la pasa nada bien en el puesto y no son menores los conflictos que mantiene con el ministro de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad, Guillermo Montenegro, y su segundo, el subsecretario de Seguridad Urbana, Matías Molinero (funcionario que también mantuvo un enfrentamiento con el ex jefe de la policía porteña, Jorge ?el Fino? Palacios). A esto se sumó un entredicho reciente con el jefe comunal, Mauricio Macri, por la fecha de salida a la calle de la nueva fuerza, y la desgastada relación que la administración macrista sobrelleva con la Policía Federal, en especial con su autoridad máxima, el comisario general Néstor Valleca, hombre que responde políticamente al jefe de Gabinete K, Aníbal Fernández, un habitué en declaraciones altisonantes cada vez que un tema lo cruza con las figuras de mayor jerarquía del Ejecutivo porteño.
Burzaco asumió su cargo el viernes pasado con la misión fundamental de poner a funcionar en un corto lapso a la Policía Metropolitana. Los poco más de 800 efectivos de la fuerza deberán estar preparados para salir a la calle el martes 22. Esta medida de neto corte político fue decidida por el Jefe de Gobierno mucho antes de la asunción de Burzaco y provocó el primer enojo de envergadura del nuevo jefe policial. Malestar que lo llevó a mantener una dura discusión con el propio Macri. La misma se produjo luego de que Burzaco conociera la situación real de la fuerza a su mando y llegara a la conclusión de que la Policía todavía no estaba en condiciones de hacer su aparición pública. ?El cruce con Macri y Montenegro se debió a que Burzaco propuso con insistencia retrasar el debut de la fuerza, ya que todavía restaban definir cuestiones centrales, como protocolos de actuación, las áreas que se cubrirán y el acuerdo definitivo con la Federal?, señaló un importante hombre del gabinete PRO ante Noticias Urbanas, al detallar los motivos que provocaron el cruce entre los tres políticos. ?Para Burzaco es imposible que poco más de 800 agentes puedan cubrir el territorio porteño sin dejar muchas zonas de la Ciudad sin presencia policial, ya que los policías deberían estar divididos en dos turnos; con lo cual, para la visión de los vecinos, esos nuevos uniformados pasarán casi inadvertidos?, le agregó a NU la fuente macrista.
Al conflicto que Burzaco vivió con Macri y Montenegro se sumó uno mayor. El que lo llevó a una postura casi irreconciliable con el segundo del Ministro de Justicia y Seguridad, Matías Molinero, a quien acusó de trabarle nombramientos y ponerle palos a su gestión. ?Hasta llegó a pedir su renuncia?, confirmó un político cercano al jefe de la Metropolitana. Este enfrentamiento deterioró más la relación entre Burzaco y Montenegro, que ya venía tirante, según fuentes de Justicia, por la actitud de Burzaco de ?puentear? al ministro, gracias al estrecho vínculo que mantiene con el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. ?Prefiere rendir cuentas de sus actos ante Larreta, salteándose a su jefe, que es Montenegro, por una cuestión de afinidad?, se quejaron desde el Ministerio.
El otro dato nada menor se centra en definir las tareas coordinadas con la Federal. Cuestión muy complicada si se toma en cuenta la relación de enfrentamiento que mantuvieron el gobierno PRO y los azules luego de la renuncia de Palacios y del caso de las escuchas ilegales. Tanto el jefe comunal como su ministro de Justicia acusaron a la Federal de boicotear la puesta en marcha de la Metropolitana. Esto obligó a Burzaco a mantener el último lunes una reunión con Valleca para superar los desacuerdos e intentar un acercamiento luego de los dichos efectuados por los porteños. ?Su idea principal es mantener una buena relación con la Federal, ya que para él, sin su colaboración, la Metropolitana está condenada al fracaso. Burzaco le manifestó a Valleca que los policías porteños no interferirán en los asuntos de la Federal y que están dispuestos a colaborar con ellos?, le señaló a NU un político cercano al jefe de la policía de la Ciudad. Estas palabras fueron corroboradas por las declaraciones del capo de la Metropolitana. ?Nuestros hombres actuarán cada vez que se cometa un delito. Aunque no tengan jurisdicción en el mismo. Por ejemplo, si un policía porteño ve a un individuo robando lo detendrá para luego dar parte a la Federal; pero de ninguna manera se quedará de brazos cruzados porque el delito no se encuentre dentro de las funciones de la fuerza?, explicó Burzaco con la intención de mandar un mensaje de buenas intenciones, tanto a los porteños como a los ?federicos?. Sin embargo, sólo con buenas intenciones la seguridad de la Ciudad no se soluciona, y eso Eugenio Burzaco lo sabe mejor que nadie.