El bloque K y los borocotillos
En el bloque kirchnerista de la Legislatura porteña dan como un hecho las futuras incorporaciones de los diputados Fernando Melillo y Beatriz Baltroc. “Sólo resta ponerles fecha”, confían a NOTICIAS URBANAS varios diputados del Frente para la Victoria, cuando se apagan los grabadores.
En el caso de Baltroc, ésta ya forma parte de la cúpula del Partido de la Victoria, que preside el diputado porteño Diego Kravetz, también titular del bloque kirchnerista, por lo que su pase, probablemente, ocurra antes que el de Melillo. “Si aún no cerró con nosotros es porque primero quiere negociar”, confían las fuentes K.
En cuanto a Melillo -quien acaba de abandonar el ARI, que presidía en la Ciudad tanto en la Legislatura como a nivel partidario- lo más probable es que deje pasar algún tiempo prudencial para incorporarse.
Negociación y elegancia son las principales reglas del código tácito que regula los pases legislativos. La calidad de la negociación lograda tiene en la Legislatura una unidad de medida, que es el contrato. A mejor negociación, el diputado obtiene una mayor cantidad de contratos de locación de servicios para ubicar a su gente, de parte de la fuerza que lo incorpora. Los contratos pueden ser en cualquier dependencia del Estado controlada por ese partido. Y así se construye “la política”.
Ahora pasemos al segundo concepto: la elegancia. ¿Qué implica? Muy simple. Diferencia un buen pase de una “borocoteada”. ¿Y qué es una “borocoteada”? Un pase sin elegancia. Para evitar definiciones circulares, digamos que si el pase no es elegante, la gente se enoja, los medios chillan y el diputado se incinera a lo bonzo. Para que el pase sea elegante, entonces, hay que dejar transcurrir, primero, un lapso de tiempo prudencial entre la elección y el abandono del bloque con el que se asumió, y otro un lapso de tiempo (su longitud dependerá de la coyuntura política) entre la salida de ese bloque y la incorporación a otro.
En el medio, lo que generalmente el legislador hace es constituirse en un bloque propio, al que le suele poner algún nombre que no responda mucho a nada (puede ser una fecha o algo que tenga la palabra “Argentina”, “Alternativa” o alguna otra que siempre queda bien). Mientras, de paso, va negociando su incorporación a la fuerza a la que quiere saltar.
Finalmente, un traspaso bien hecho se remata con un argumento que lo justifique y que siempre suele ser el mismo: “yo no cambié, el que cambió fue mi jefe político”.
Así, vemos cómo los diputados descubren de repente que Lilita Carrió, Patricia Bullrich o Mauricio Macri no eran kirchneristas. ¡Qué barbaridad que gente tan ingenua haya alcanzado una banca! ¿O será que nos toman por ingenuos? Porque convengamos que Carrió, en 2003, podría llegar a confundir, ya que tanto ella como Kirchner apoyaron a Aníbal Ibarra. Pero lo de Bullrich ya es más difícil de creer. Y lo de Macri, ni hablar.
El bloque Frente para la Victoria tiene actualmente 14 miembros: Diego Kravetz, Miguel “Pancho” Talento, Juan Manuel Olmos, Alberto Pérez, Ana María Suppa, Ivana Centanaro, Elvio Vitali, Inés Urdapilleta, Sebastián Gramajo, Silvia La Ruffa, Marta Talotti, Sandra Bergenfeld, el Chango Farías Gómez y Helio Rebot. Los últimos cinco de la lista llegaron a sus bancas por fuerzas políticas opositoras al Gobierno nacional. Esto representa más del 35 por ciento del bloque.
Con el eventual ingreso de Melillo, serían seis los pasados de bando, de un total de 16 diputados, cifra que se alcanzaría si se incorporara Baltroc. El caso de esta última es distinto al resto de las incorporaciones porque no implicaría una traición ideológica a la boleta que la depositó por segunda vez en la banca, ya que ella (si bien durante su primer período se pasó del Frepaso al ARI) renovó su mandato en la Legislatura en 2003 por la lista de Miguel Bonasso, de claro perfil K. Luego se distanció del periodista, constituyó un bloque independiente junto a Mónica Bianchi y en diciembre de 2004 se integró al Interbloque de Izquierda, donde el discurso duro contra el Gobierno nacional era moneda corriente.
Lo suyo, entonces, se trataría de un retorno a las filas kirchneristas. Sin contarla, los tránsfugas (en su acepción puramente política) representarían... ¡un 37,5 por ciento! del bloque K.
Algunos podrán argumentar, a su vez, que Melillo renovó su banca, en 2003, integrando la lista de Fuerza Porteña, que también estaba conformada por kirchneristas. Sí, claro, pero lo hizo como parte del acuerdo del ARI con Aníbal Ibarra. Es decir, fue nuevamente diputado gracias al ARI y no a Kirchner.
Y otros podrán decir que Silvia La Ruffa fue electa en 2005 por la lista del Frente para la Victoria, lo cual también es cierto. Pero quienes la habían votado en 2003 por la lista de Patricia Bullrich no deben haber estado muy contentos con su cambio, sobre todo si se tiene en cuenta que se pasó de bloque en 2004, cuando promediaba su primer mandato.
Los K se agrandan
La Legislatura registra un antecedente que puede considerarse un hito en el mercado de pases: la creación del Bloque Justicialista durante la segunda camada de legisladores. Resulta que, en el 2000, el Partido Justicialista había obtenido el 1,8 por ciento de los votos en Capital, pero terminó teniendo el bloque más grande, porque los peronistas desperdigados en diferentes bloques se unieron bajo el sello del PJ, que había arrancado teniendo sólo un diputado propio, Pacho O’Donnell.
Sin embargo, en este caso, como los unía a todos la identidad peronista (que se sabe, es muy laxa) nadie se sintió traicionado. Quienes más se quejaron fueron los diputados de la UCR y el Frepaso, que siguieron el camino contrario, desmembrando la Alianza y cediéndole al PJ la primera minoría.
Los diputados kirchneristas parecen haber aprendido la lección de sus antecesores y suman integrantes mientras otros los pierden. La expresión del kirchnerismo en la Legislatura tuvo en sus orígenes -diciembre de 2003- a dos bloques: el Movimiento de Recuperación Popular 11 de Marzo y el Frente Popular de la Ciudad.
En el primero se agrupaban Diego Kravetz, Claudio Ferreño y Milcíades Peña (los dos últimos, hoy con mandato cumplido), mientras que en el segundo estaban Ariel Schifrin (quien terminó su mandato en diciembre de 2005), Miguel Talento y Ana María Suppa. Los tres primeros provenían de la lista del PRD, mientras que los tres segundos habían integrado la de Fuerza Porteña. Ambas listas habían apoyado la candidatura a jefe de Gobierno de Aníbal Ibarra.
Cinco meses después, nació el bloque Frente para la Victoria, como expresión del kirchnerismo porteño “oficial”, ligado a Alberto Fernández. Allí confluyeron Kravetz, Talento, Ferreño y Suppa, mientras que Peña y Schifrin quedaron fuera del armado (el primero, por su alineamiento con Rafael Bielsa y Eduardo Valdés, y el segundo por cuestiones personales) y conformaron el bloque Confluencia, también K.
La creación del Frente para la Victoria legislativo trajo, desde su inicio, incorporaciones “foráneas”: la de la ex cavallista Marta Talotti y la ex bullrichista Silvia La Ruffa. Con el correr de los meses vendrían Mónica Bianchi (del PRD, ya con mandato cumplido) y desde el macrismo: el Chango Farías Gómez, Helio Rebot, Alicia Bello (mandato cumplido) y Sandra Bergenfeld.
Ninguno de estos pases levantó tantas críticas como el de Eduardo Lorenzo Borocotó, que saltó del macrismo al kirchnerismo antes de asumir su banca de diputado nacional, apenas unos días después de haber sido elegido por la fuerza del ingeniero. Claro, Borocotó no respetó ninguna de las leyes tácitas del buen pase.
Y encima, dio a conocer su cambio de partido con bombos y platillos cuando, en la Legislatura porteña, en la que Borocotó era en ese momento diputado macrista, se estaban contando los votos para definir la suerte de Aníbal Ibarra. Fue muy poco elegante y sus argumentos nada convincentes.
Y lo que pudo haber obtenido de una eventual negociación fue nada comparado con el escarnio público al que se vio sometido. En la Legislatura, las cosas se “resolvieron” mejor, aunque la burla al voto popular o al partido que colocó a los diputados saltarines en cada boleta, haya sido la misma.
Kravetz: “Es lógico que quieran venir acá”
El diputado Diego Kravetz preside el bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura y el Partido de la Victoria, creado por Alberto Fernández antes de su asunción como jefe del Partido Justicialista de la Capital. En diálogo con NOTICIAS URBANAS, habló sobre las incorporaciones kirchneristas:
-¿Es lícito que diputados que asumieron por otras listas se hayan pasado al bloque K?
-Es absolutamente lícito y tiene que ver con el atractivo que tiene el proyecto político de Néstor Kirchner. Hay que tener en cuenta que el nivel de aceptación pública del Presidente creció del 20 por ciento al 80 por ciento en sólo dos años. Así que no me sorprende para nada. Creo que, además de lícito, es lógico.
-Entonces, ¿por qué fue tan cuestionado el pase de Borocotó en el Congreso?
-El caso de Borocotó es distinto porque se dio en un momento álgido de la política distrital. Anunció su pase justo cuando se estaba votando en la Legislatura el juicio político a Aníbal Ibarra. Y él allí era legislador de Macri.
-La diputada Talotti ahora figura como una de las autoridades del Partido de la Victoria, luego de haber pasado por varias agrupaciones, ¿qué justifica ese rol preponderante?
-Durante la refundación del partido (NdR: que depositó a Kravetz como presidente) Talotti mostró un gran compromiso con el proyecto. Por eso, se merece ser autoridad.
Melillo: “Hay que armar una agenda en común”
Frente a los rumores del ingreso de Fernando Melillo a las filas K, NOTICIAS URBANAS dialogó con el diputado para conocer su postura:
-¿Se va a incorporar al kirchnerismo?
-Estoy haciendo rondas de conversaciones con gente del kirchnerismo y del espacio de centroizquierda, aunque no me incorporé al espacio kirchnerista.
-Pero no descarta su incorporación formal...
- No hay que apurarse. Mi planteo pasa más por la conformación de una agenda en común que por la incorporación de individuos. El mapa político va a cambiar con las elecciones del 2007. En la Ciudad va a ser una elección muy difícil. Y en la Nación, con la participación de Roberto Lavagna, los realineamientos van a proliferar. Es todo un proceso.
El merkado de los pases
Marta Talotti: Ingresó en la Legislatura en el 2000, de la mano de Domingo Cavallo, en la boleta que compartió con el partido de Gustavo Beliz. Cuando se rompió esta alianza, quedó del lado del ex ministro de Economía menemista, pero luego se pasó al denominado Interbloque Porteño, que integraban Jorge Mercado, Ricardo Busacca, Atilio Alimena y Jorge Giorno. Antes de renovar su banca en 2003, se pasó al macrismo y formó parte el bloque Juntos por Buenos Aires, pero se peleó con Macri a mediados de junio de ese año, cuando se estaban armando las listas para las elecciones del 24 de agosto. Un mes después se colaba cuarta en la boleta del Partido de la Ciudad, de Giorno, que acompañó la fórmula Ibarra-Telerman. Después formó parte del bloque del Frente Grande, junto a Laura Moresi, Sandra Dosch y Alicia Caruso. Finalmente, la cooptó el kirchnerismo y hoy es una de las autoridades del Partido de la Victoria. El unibloque que solía usar entre los pases se llamaba Argentina por Siempre. Sus pases nunca levantaron demasiada polvareda. Es una experta, digna de ser convocada por el Cirque du Soleil para “Saltimbanqui”, su último espectáculo.
Sandra Bergenfeld: Ingresó por el macrismo en diciembre de 2003, integrando la boleta de Jorge Mercado. Con Mercado, abandonó a Mauricio Macri en febrero de 2005, después de una pelea que ella tuvo con el ingeniero por el tema Cromañón. Mercado y Bergenfeld constituyeron el bloque Cambiemos Buenos Aires a principios de marzo de ese año. Durante la campaña para las elecciones de octubre de 2005, la ex bailarina se afilió al Partido Justicialista. Cuando asumieron los nuevos legisladores, el 10 de diciembre pasado, Bergenfeld, que tiene mandato de cuatro años, se pasó al bloque del Frente para la Victoria.
Chango Farías Gómez: Fue la primera baja del macrismo, fuerza por la que asumió su banca en diciembre de 2003, integrando la lista encabezada por Jorge Mercado. Se fue en agosto de 2004 y constituyó el monobloque 17 de Octubre. Se incorporó al Frente para la Victoria en febrero de 2005. Junto con el Chango Farías Gómez ingresaron al bloque kirchnerista Helio Rebot y también Mónica Bianchi, proveniente del PRD.
Silvia La Ruffa: Llegó sin escalas desde el bullrichismo, fuerza por la que había asumido en diciembre de 2003. Su pase fue en mayo de 2004, en simultáneo con el de Marta Talotti. Se produjo una semana después de que a Bullrich le explotara su bloque en la Legislatura, por las diferencias entre sus seguidores y los lopezmurphistas. Fue muy criticada. Encima, antes se había mostrado crítica con el Gobierno nacional. Lo que se dice, un pase bastante desprolijo.
Helio Rebot: Acompañó al Chango Farías Gómez en su ingreso al Frente para la Victoria. Había asumido su banca en diciembre de 2003, formando parte del acuerdo del peronismo con el macrismo. Integró la lista del Frente para la Esperanza Porteña, que encabezó Santiago de Estrada. “Últimamente Macri había tomado una posición sumamente opositora al Gobierno nacional, lo cual colisionaba directamente con mis convicciones políticas”, argumentó Rebot al irse del macrismo. El diputado nunca renegó de haber acompañado a Macri en 2003 porque siempre lo consideró mejor que Ibarra. Su incorporación al Frente para la Victoria no sorprendió al ambiente político y se dio en sintonía con la postura Jorge Argüello a nivel nacional, a quien Rebot respondía políticamente. Actualmente, Rebot permanece en el bloque kirchnerista, aunque se encuentra enfrentado con Alberto Fernández luego de haber votado contra Aníbal Ibarra en el juicio político. Creó una agrupación propia denominada Fuerza BAIRES dentro del kirchnerismo porteño.
Alicia Bello: Abandonó el macrismo a principios de mayo de 2005 y se incorporó al bloque Frente para la Victoria. Su pase fue el fruto de un acuerdo entre el albertismo porteño y el Frente de Unidad Peronista (FUP). Intentó renovar su banca en octubre pasado desde el noveno lugar de la lista K, pero los votos no alcanzaron y culminó su mandato en diciembre de 2005.