Buenos Aires, ciudad armada
Toma uno: un hombre con bermudas rojas y el torso desnudo apunta a la multitud y tira. Toma 2: un hombre de pantalón de jean y chomba blanca oculta una pistola en su cintura. Lejos de un set de filmación, esas imágenes se vieron por televisión y multiplicadas en infinidad de medios gráficos y on line luego de que los incidentes vinculados a la toma del parque Indoamericano dejaran como saldo tres muertos, los tres por impactos de bala. El último informe al que accedió Noticias Urbanas, realizado por la Asociación de Políticas Públicas (APP), una asociación civil sin fines de lucro formada por un equipo multidisciplinario de profesionales que promueven el análisis y la creación de redes de trabajo entre la sociedad civil y las agencias gubernamentales, da cuenta de datos que erizan la piel.
En la Ciudad de Buenos Aires el aumento del delito fue más notable que en el promedio del país, los homicidios se incrementaron de 2006 a 2008, conforme a los datos que provienen del Ministerio de Salud, en un 38 por ciento, y de acuerdo al Ministerio de Justicia en un 20 por ciento. Los robos con armas de fuego, en tanto, crecieron un 11 por ciento de acuerdo a la Procuración General de la Nación. Y a nivel nacional, si bien el pico se registró en 2002, recientemente se incrementaron los delitos en general y los homicidios en particular. Estos últimos crecieron un 8 por ciento de 2006 a 2008, de acuerdo a estadísticas del Ministerio de Salud.
El mencionado aumento del crimen ha sido acompañado a su vez por una mayor preocupación de la sociedad por el problema de la inseguridad, de forma tal que en 2008 y 2009 la delincuencia se convirtió en el principal problema del país para la opinión pública. ?Del conjunto de la información se puede inferir que si bien es cierto que, en términos comparados con otros países de la región, la Argentina tiene una tasa de homicidios y delitos relativamente baja, eso no quita que la inseguridad se haya vuelto un punto central en la agenda pública, lo cual se debe a un incremento real del delito en años recientes y también a que el problema es fuertemente tratado por los medios de comunicación?, opinó Diego Fleitas, director ejecutivo de APP, en diálogo con NU.
PORTEÑOS EN ARMAS
Pero el dato más preocupante a saber de la APP, es que entre 2007 y 2009, las causas abiertas por tenencia, portación y suministro ilegal de armas de fuego de uso civil aumentaron el 32 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires. La mayoría de los hechos fueron en los barrios de Caballito, Almagro, Boedo, Villa Crespo, Villa Mitre y Flores, y no en las zonas periféricas, como suele suponerse.
Para el especialista, buena parte de la explicación reside en dos factores: adquirir un arma de modo ilegal es fácil y, además, es barato. De hecho, las armas de 22 y 32 milímetros, los dos calibres más utilizados, no registraron suba de precios en el mercado negro.
?La Ciudad tiene dentro de sus políticas formuladas el tema de control de armas. Sin embargo, no ha avanzado demasiado en acciones directas en el tema. Una de las razones principales de esto tiene que ver con los conflictos de competencia e intereses con la Nación. Por ejemplo, el Registro Nacional de Armas tiene base en la misma Ciudad?, reflexionó Fleitas.
?Más que problemas legislativos hay problemas de implementación de políticas para atender la cuestión del uso de armas por parte de la población civil. En tal sentido, se deben implementar adecuadamente los controles sobre los arsenales de las fuerzas de seguridad y de los depósitos judiciales, que son una de las fuentes de las cuales se nutre el mercado ilegal?, dijo contundente. Y señaló que, sobre la reciente polémica que ocasionó la potestad del uso de armas tanto en la Federal como en la Metropolitana, ?es importante minimizar riesgos de violencia policial y asegurar una adecuada proporcionalidad del uso de la fuerza, y de que las policías mantengan capacidad de disuasión. Sin embargo, la respuesta correcta a ello depende de un análisis caso por caso?.
UNA LEY SOLA NO ALCANZA
En octubre de 2004 fue aprobada la Ley 25.938, por la cual se creó el Registro Nacional de Armas de Fuego y Materiales Controlados, Secuestrados o Incautados, en el marco del cual todas las provincias debían remitir información sobre las armas incautadas y se obligaban a destruirlas una vez que fueran decomisadas. Asimismo, en la ley se estableció que se debían determinar estándares de seguridad para la gestión de arsenales. También, se invitó a las provincias a adherir al Registro, ya que la competencia sobre las armas incautadas era en parte provincial. Pero la habitual falta de coordinación y conflictos entre jurisdicciones, sumada al poco interés en la generación de consensos, hizo que más de tres años después de aprobada la norma, sólo hayan adherido 9 provincias además de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la General Paz para adentro, el Poder Ejecutivo realiza anualmente una campaña de concientización y sensibilización sobre los riesgos del uso y tenencia de armas de fuego con la finalidad de contribuir a la eliminación de armas pequeñas y medianas que circulan entre la población civil. De acuerdo a los estudios formulados por la APP en la Ciudad de Buenos Aires, el 3,1 por ciento de la población tiene armas legalmente registradas, y el 4,8 declara poseer armas en su hogar.
Martín Borrelli preside la Comisión de Seguridad en la Legislatura porteña y le dijo a NU que restringir la atención o el cuidado sobre quienes tienen autorización legal para portar armas ?es cazar en el zoológico?. ?La actividad delictiva evade los controles; es su característica. Acá sólo tenemos un delito transferido relacionado con la tenencia y portación de armas no legales.?
En ese sentido, el diputado del PRO opinó que es conveniente separar en tres ámbitos: persona con el permiso vencido, persona sin permiso que compra armas impulsada por la psicosis colectiva de la inseguridad y, por último, los integrantes de bandas o particulares dedicados a las actividades ilícitas.
El legislador recordó que en la Ciudad, en 2005, se debatió sobre el desarme civil al igual que en otras provincias del país, pero recordó que según su opinión, apuntaba a gente que tenía armas de colección o que las tenía registradas y no impactaba en quienes integran el circuito ilegal. ?Un ladrón no va a ir a entregar el arma?, ironizó. En cambio, Borrelli dice que hay que ?atacar al mercado negro, incluyendo los operativos de decomiso, para que las armas no reingresen al circuito de modo ilegal?.
La importancia de combatir este delito, dicen desde la APP, radica en que en la Argentina el 50 por ciento de las 2.052 muertes intencionales registradas en el último estudio fueron provocadas por armas de fuego, y en la Ciudad de Buenos Aires fueron utilizadas en el 57 por ciento de los 68 homicidios dolosos ocurridos.
?La violencia tiene muchas causas; sin embargo, el acceso a las armas de fuego facilita hechos que de otra forma no habrían ocurrido o los agravan. Los delitos y homicidios guardan una fuerte relación con la proliferación de armas de fuego?, concluyó Fleitas.
UN RÉCORD PARA LAMENTAR
La Ciudad de Buenos Aires comparte con la región patagónica el porcentaje más alto de homicidios y suicidios con armas de fuego, con una tasa de 10,3 por ciento sobre un promedio de 100 mil habitantes. El rango de víctimas más notable se ubica en varones de entre 20 y 24 años.
BOWLING FOR BUENOS AIRES
La tragedia de Carmen de Patagones ?como se conoce al episodio en el que un adolescente que al día de hoy se conoce como ?Junior? descargó su ira a los tiros contra sus compañeros de escuela, matando a tres, el 28 de septiembre de 2004? es, quizás, el caso más resonante del 75 por ciento de homicidios dolosos que ocurren en el desarrollo de conflictos que nada tienen que ver con la delincuencia, el robo y otras actividades ilícitas. Otras muertes se dieron por situaciones de emoción violenta, que sin un arma de fuego al alcance de la mano podrían haberse evitado.
Quienes pregonan el desarme civil tienen un lema claro: ?Tenés un arma, tenés un problema?. ?El desarme civil sirve para reducir los niveles de violencia en la sociedad y esto es algo que puede hacer cada ciudadano involucrándose de modo directo. Otra cosa es el control del tráfico y los circuitos de venta clandestinos, que lógicamente no le competen?, explicó María Pía Devoto, integrante de la Red por el Desarme.
Devoto remarcó: ?Exhortamos a la sociedad civil a no tener armas en las casas, porque éstas resultan, en la mayoría de los casos, protagonistas de hechos dolorosos para los mismos propietarios. Pensemos que alguien con un desorden mental grave no es el mismo con un arma al alcance de la mano que sin ella. Que Junior nunca hubiese matado si en su casa no había un revolver?, reflexionó acerca del episodio que se asemeja al que da comienzo al documental Bowling for Columbine, del realizador norteamericano Michael Moore. En el mismo, a partir de la masacre ocurrida en el Columbine High School en 1999, se da cuenta de cómo la posesión de armas por parte de la sociedad civil, sumada al miedo amplificado por los medios de comunicación, genera un cóctel explosivo de violencia y muerte.
De acuerdo a las cifras manejadas por el Renar, el 50 por ciento de las armas entregadas voluntariamente hasta el momento, no estaba registrado y proviene, justamente, de casas de familia. ?Esto no es ideológico, esto es por la paz, ¿a quién le importa cómo pensaba, por ejemplo, el muchacho de Mar del Plata que mató a una persona confundiéndola con el amante de su pareja??, inquirió Devoto.