Sólida declaración del director del SAME
¡Que poco sabemos de catástrofes! Si alguien pregunta, esto es lo queda claro luego de cuatro horas de declaración del director General del SAME, Germán Fernández.
Lo del funcionario fueron cuatro horas de respuestas solventes acerca de cómo se debe actuar, cómo se actuó y qué se logro. Pudo haber gustado o no, pero lo cierto es que, en un extenuante testimonio, Fernández sorteó con gran convicción las preguntas de la fiscalía, la defensa y la Sala Juzgadora.
A pesar del notable cansancio, sus respuestas fueron contundentes. Germán Fernández admitió que "algunas personas pudieron haber muerto en las ambulancias, durante el traslado desde Cromañón a los hospitales asignados".
Asimismo, reconoció que luego de la tragedia "no se modificó el equipo que llevaban las ambulancias, sólo se modificó la disposición en las ambulancias y esto aumentó la cantidad de tubos de oxígeno que se pueden trasladar".
El director médico del SAME informó que el último herido evacuado fue, aproximadamente, a la 1:15 de la mañana del 31 de diciembre. Reconoció que después de las dos de la mañana se tuvo que constituir una posta en las inmediaciones del boliche para atender a los pacientes que estaban deambulando por el lugar.
Con respecto a la atención de los heridos, Fernández explicó que, "generalmente, se utilizan dos métodos para evaluar la gravedad de los mismos y la urgencia del traslado, pero en este caso no estaban politraumatizados sino que se trataba de una intoxicación con sustancias altamente agresivas, por eso la clasificación no servía". "Ahí mismo decidí que todos eran pacientes graves y se debía proceder a su inmediato traslado", añadió. Explicó que el "triage" (la clasificación) se hizo durante los primeros quince minutos hasta que se tomó esa decisión. Los diputados le repreguntaron hasta el cansancio sobre este punto, buscando una contradicción que no llegó.
El funcionario evaluó la actuación del servicio de emergencias ese día como "buena" -aunque reconoció errores- y con una mortalidad "baja". Negó rotundamente la falta de insumos.
Por otra parte, aseguró haber se encontrado con Aníbal Ibarra en el COE general y que el primer pedido fue "que no falten insumos" y confeccionar las listas de víctimas.
Como ya se ha vuelto una costumbre, los testigos que pasan por el recinto son fuertemente cuestionados por los interrogadores en sus dichos. Es más, el juez Maier este martes ha llegado a decirles que lo estaban "torturando".
Fernández no se dejó enredar en las preguntas y viendo por dónde la cuestión venía les dijo: "Miren, si ustedes saben dónde va a ser la próxima catástrofe, cuándo, cómo y el número de víctimas, díganmenlo, sería buenísimo". Esto en clara referencia a las preguntas sobre si el SAME organizaba simulacros, tenía actitudes preventivas, etc.
Luego de esa marátonica declaración, se presentó ante la Sala, Julio Salinas, subsecretario de Servicios de Salud del Gobierno de la Ciudad (ex director médico del SAME). El testigo fue rápidamente "despachado" -parafraseando a Maier-.
Su testimonio sólo reafirmó lo dicho por Fernández y destacó que lo que se hizo fue "correcto" para la situación. Reafirmó cada decisión tomada por Fernández y no aportó mucho más.
EL DETALLE 1: MAIER, EL NUEVO ACOMODADOR DE LA SALA
En una de sus tantas irrupciones el magistrado Julio Maier leyó un cable de la agencia Télam que decía que "el juez desalojó de la Sala al medio América" y "hubo problemas con la disposición de los lugares".
Muy enojado, el juez preguntó -como si fuera el maestro- ¿quién fué? ¿dónde está? En la Sala quedaban pocos medios y un gracioso camarógrafo de Canal 13 debió explicarle lo sucedido, explicarle que quien había escrito eso ya no estaba en la Casa, y un par de cosas más que al juez no le interesaron. Estaba muy enojado y llamó a Santiago de Estrada para que solucionara los temas de espacio. Finalmente, poco pudo hacer De Estrada, Maier había decidido que este miércoles él mismo ubicará al camarógrafo de América. Veremos... y seguramente... reiremos.
EL DETALLE 2: HABLARLE A LA NADA
Y siempre hacen eso... si usted los hubiese visto el viernes... cientos de asesores girando como moscas en su entorno, ellos hablando por teléfono, preguntando cosas y no escuchando las respuestas. Pues bien, señor Fernández, bienvenido a la Legislatura.
Sucede que Fernández interrumpió su relato porque cuando él estaba contestando, quien le había preguntado, estaba hablando por teléfono. Maier debió reprimir a la fiscalía y pedirles -por enésima vez- que no se levanten, no se muevan, no revoloteen y no hablen por teléfono ni con sus asesores, al menos, cuando hacen una pregunta.
EL DETALLE 3: LA VEJIGA DIJO ¡BASTA!
Ya hacía mucho tiempo que Fernández comparecía ante la Sala. Jarra de agua va, café viene, jarra de agua va, el testigo no lo pudo resistir y debió pedir ir al baño, como en el colegio.