Las mujeres lavan, planchan, estudian, paren y tributan
La que sigue es una nota que parecerá escrita por la legisladora por la Coalición Cìvica, Diana Maffia. Pero, no. Y que se muerdan los codos los machistas, que en la Legislatura son varios, y las más machistas de todas, que son las mujeres. Y hay una en particular, que acaba de renunciar.
Lo cierto es que ahora los cientistas sociales y especialmente, los economistas, están poniendo el acento en la cuestión del género.
Y el más novedoso de todos es uno realizado por la economista Corina Rodríguez Enríquez sobre política tributaria y equidad de género.
"La política fiscal es una de las herramientas principales con las que cuentan los gobiernos para afectar la distribución de recursos en un sistema económico. A través de su gasto público, el Estado provee de bienes, servicios y transferencias a la población. A través de la política tributaria, el Estado recauda los recursos que necesita para financiar dicho gasto", argumenta la especialista.
"Hacia quienes van dirigidas las políticas de gasto público y sobre quién recaiga el peso de los impuestos, determinará la manera en que la intervención pública altera la distribución de recursos económicos establecida por los regímenes de propiedad y el funcionamiento de los mercados", agrega Rodríguez Enríquez.
Aunque de estas cosas suele hablarse en la Legislatura, tambiém suelen hacerse oídos sordos. Pero la diputada Maffía ha alertado en varias oportunidades que la decisión de los gobiernos de bajar el gasto o no atender las demandas de los programas de salud reproductiva, embarazo adolescente o el reparto gratuito de condones, es una forma de "discriminación", particularmente sobre los sectores de menores recursos.
La economista precisa que la perspectiva de género en las políticas fiscales o tributarias tiene tres afirmaciones fundamentales.
"La primera es que no se puede comprender el funcionamiento del sistema económico si no se consideran las relaciones de género sobre las cuales se sustenta", indica.
"La dinámica que parte de dichas relaciones de género, explica la situación de subordinación económica de las mujeres y la tercera es que por lo anterior, las políticas económicas tienen implicancias sobre la equidad de género".
Si tenemos en cuenta que en la ciudad de Buenos Aires, cada vez son más los hogares sostenidos económicamente por mujeres y si se presta atención a la realidad de que a igual tarea no hay igual salario, los hombres siempre ganan más que las mujeres.
Esto quiere decir que aunque las mujeres ganen menos, la política fiscal no discrimina. O sea, ellas pagan lo mismo que ellos de ABL, Patentes, Sellos, etcétera. Ni hablar de los servicios. Porque si el Estado no se hace cargo y no da una respuesta a esta realidad, menos lo van a hacer las empresas privadas.
No es un dato menor que un estudio del SEC, haya revelado que la última Encuesta Anual de Hogares arrojó no sólo que la población de las villas es más joven que la del resto de la Capital, sino que además la gran mayoría son mujeres, niños y ancianos. O sea, los sectores más vulnerables y excluidos de los bienes elementales.
Y en esta línea, el SEC dice además que "la población residente en villas es mucho más joven que la del total de la Ciudad, la base más ancha de su pirámide muestra mayor proporción de niños menores de diez años y su cúspide mucho más angosta, corresponde a una menor proporción de adultos mayores".
Asimismo, ese instituto revela que "la mayor proporción de niños obedece a la mayor fecundidad de sus mujeres, que al final de su vida reproductiva tienen en promedio entre 4 y 6 hijos, mientras que para la Ciudad, la paridez media final es de 1 o 2 hijos por mujer".
Maffia recordó que a mejor situación socio-económica y educativa, menor cantidad de hijos. "Esto es así, explicó a Noticias Urbanas, porque la mujeres con más educación y con medios económicos y sociales más altos, regulan su fecundidad y se apropian de su cuerpo".
Según Maffia, no es que las mujeres pobres "son más fecundas, sino que no tienen acceso a la educación sexual o viven en situaciones de violencia o de poca autoafirmación y autonomía de su sexualidad, por eso es que también hay una iniciación sexual más temprana".
Y ofrece un dato desalentador: "En las villas hay mayor cantidad de embarazos adolescentes, y en un 70 por ciento esos embarazos se producen por relaciones sexuales de chicas muy jovencitas con varones mayores de 35 años. Esto quiere decir que hay una apropiación por parte de los adultos varones del cuerpo de esas niñas".
El SEC también reveló que la jefatura masculina en villas es del 55.5 por ciento, y en la ciudad. del 60.2. En contraposición, es mayor la jefatura femenina, que es de un 44.7 por ciento a un 39.8 por ciento.
Según Maffia, "ese dato, lo que no precisa es que en la ciudad muchos hogares que en las encuestas dan como que tienen un jefatura femenina, se da por una elección de las mujeres: vivir solas; sin embargo, ganan menos que los varones".
Entretanto, "en las villas se da la particularidad de que los hogares con jefas de hogar, en su gran mayoría no están solas, sino llenas de hijos", advirtió.
Pero hay otras inequidades. El Ingreso Per Cápita Familiar (IPCF) de los hogares por sexo indica que las mujeres perciben un 9 por ciento menos a los hogares con jefatura masculina.
"Esta diferencia porcentual a favor de los varones se mantiene en el caso de las villas", dice el informe. Y agrega: "Los contrastes más notorios se registran entre los hogares del total de la ciudad y los residentes en villas. Pero esos últimos registran un IPCF muy inferior al total de la Ciudad. En este caso las diferencias son de 80% tanto para hogares de jefatura masculina como femenina".
"La Ciudad presenta una situación de inequidad socio-espacial que da por resultado la existencia de sectores privilegiados por una parte y de sectores marginados o excluídos por la otra", señala por último el SEC.
Otro estudio, hecho por economistas ligados al vicepresidente del Banco Nación, Roberto Fe-letti, reveló que la ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción del país que mejor está tolerando la crisis internacional y sobre todo que es la que mejor resto tiene para aguantar.
Sin embargo, las desigualdades persisten. En el Pres-upuesto 2009, el gobierno macrista recortó de manera notoria programas sociales de asistencia a la población más vulnerable, que a esta altura no es novedad para nadie sigue siendo la femenina y su prole. Y para explicarlo mejor: como dicen en el barrio, los hombres se sacuden y se van. Pero lo impuestos los pagamos todos por igual.