Publicado: 22/01/2011 UTC General Por: Redacción NU

Antena, que no contaminás

Un experto mundial en radiaciones analizó junto a Noticias Urbanas de qué modo impacta en la Ciudad la proliferación de antenas. Además, precisó conceptos y, sobre todo, se encargó de derribar mitos que atemorizan a la población.
Antena, que no contaminás
Redacción NU
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La Ciudad de Buenos Aires es un mar de antenas de radios, de internet, de telefonía, de energía eléctrica; forman un tejido de distintos tipos de radiaciones que genera, según expertos, ?preocupación desmedida? en la población.

Sobre ese tema y otros vinculados a la temática se intentó echar luz en el seminario regional ?Las radiaciones no ionizantes: claves para el despliegue de infraestructuras y protección de la salud?, organizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, con apoyo de la Secretaría de Comunicaciones de la Nación, en el Salón Dorado del Hotel Castelar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Paolo Vecchia es presidente de la Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), el órgano regulador y consultivo máximo en materia de radiaciones no ionizantes en el mundo. Graduado en la Universidad de Roma, ha dedicado su vida al estudio de los efectos de las radiaciones no ionizantes.

En diálogo con Noticias Urbanas, indicó que las recomendaciones que tienen vigencia se han realizado luego de revisar en profundidad miles de publicaciones sobre los efectos de las radiaciones no ionizantes en la población, el cuerpo humano, animales y hasta células in vitro, llegando a la conclusión de que los límites actualmente establecidos por la institución protegen adecuadamente a la población y no hay motivos para modificarlos.

?La preocupación pública por el tema es desmedida. La gente se alarma, por ejemplo, por los celulares y no reacciona de igual modo ante elementos con un riesgo establecido y real elevado, como el radón, que causa miles de muertes al año?, detalló Vecchia y añadió que las radiaciones no ionizantes, inofensivas en los niveles actuales generan una gran preocupación en las poblaciones que habitan áreas muy urbanizadas.

Tanto el especialista internacional como el resto de los técnicos que participaban del encuentro quisieron trasmitir un mensaje de tranquilidad y asegurar que los límites nacionales vigentes, que incluyen a la Ciudad, ?protegen correctamente a la población y también a los trabajadores especializados?. Es importante destacar que las ondas radioeléctricas que emiten este tipo de radiaciones, aún cuando sean de alta intensidad de potencia, no pueden alterar estructuras moleculares ni celulares en organismos vivos. Dicho de otro modo, no impactan en el cuerpo humano.

Hasta la actualidad, dentro de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existen evidencias científicas que permitan afirmar fehacientemente que las radiaciones no ionizantes produzcan efectos adversos sobre la salud de la población. ?Cabe destacar que, por el momento, el único efecto fehacientemente comprobado, cuando se sobrepasan dichos límites recomendados por la OMS es el calentamiento de los tejidos, el cual desaparece un tiempo después de quitar la fuente de radiación, tal como ocurre con cualquier fuente de calor convencional?, puntualizó Vecchia a NU.

Debido a que los límites máximos permitidos por el Ministerio de Salud Pública de la Nación son similares, o levemente más exigentes en algunas bandas importantes, los especialistas que se presentaron en el seminario afirmaron que la normativa vigente en Buenos Aires, al igual que en el resto del país, sobre la exposición poblacional a las ondas electromagnéticas o radiaciones no ionizantes, es similar a la recomendada por los estándares internacionales, y de cumplimiento efectivo por parte de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC).

Pero, ¿son entonces los temores sólo parte de una idea colectiva sostenida por creencias sin sustento? ?Las radiaciones de origen artificial proceden de diversos artefactos creados por el hombre y pueden ser producidas por equipos radioeléctricos o no; por ejemplo, el monitor de una PC, un tubo de iluminación fluorescente, un horno a microondas, un secador de cabello, una afeitadora eléctrica, una licuadora, un televisor, etc. Éstas también son radiaciones electromagnéticas pero tampoco tienen la energía suficiente para ionizar la materia, razón por la cual se las denomina no ionizantes.?

?La complejidad de este tema se presenta por la falta de información hacia la gente. Con las torres de antenas hay empresas que las colocan sin informarlo, y nos encontramos con los vecinos que no entienden para qué son, si contaminan o no. Lo cierto es que cuando se instalan estas cuestiones es muy difícil revertir la situación. Por eso, es necesaría la articulación correcta?, se aclaró además en el marco del seminario.

En la Ciudad, la Agencia de Protección Ambiental y su dirección de Evaluación Técnica trabajan en el monitoreo y control del sistema de comunicaciones inalámbricas con el fin de conocer en detalle los niveles de emisiones de radiación. Asimismo, se busca proveer de información científica y técnicamente sustentada para incrementar el conocimiento general sobre el tema. Y se elaboró el Primer Mapa de Sitios de Medición de Antenas que constituye una herramienta esencial para monitorear y verificar los niveles de radiaciones no ionizantes en el ámbito de la Ciudad.

Pero, ¿qué normativa existe en Buenos Aires? Ante la promulgación de la Ley 123 de Impacto Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, se hizo imprescindible el tratamiento de las radiaciones producidas por antenas emisoras de radiofrecuencias. Hoy, rige el Protocolo de Mediciones de Radiaciones No Ionizantes para la Ciudad de Buenos Aires y la mencionada resolución no establece ningún tipo de excepciones.

Ante la preocupación y la inquietud respecto de los posibles efectos que pudiera tener la exposición, la OMS observa que el único efecto en la salud identificado en trabajos científicos es el relacionado con la temperatura corporal (efecto térmico), en coincidencia con lo afirmado por Vecchia. Sin embargo, los niveles de exposición a RNI provenientes de estaciones base y redes inalámbricas son tan bajos que los aumentos de temperatura son insignificantes y no afectarían la salud humana.

?Es oportuno resaltar que los niveles de RNI producidos por la telefonía celular son inferiores a los producidos por estaciones de radio y de TV, medios que funcionan desde hace más de 50 años sin que se determinaran consecuencias adversas para la salud?, recordó el entrevistado.

Respecto a la posibilidad de que la exposición proveniente de estaciones de telefonía móvil pudiera provocar o favorecer la aparición de cáncer, la OMS señala que no existe evidencia científica de ello. Durante los últimos 15 años se han publicado estudios epidemiológicos que examinan una relación potencial entre transmisoras de radiofrecuencia y el cáncer, pero ninguno de ellos ha probado que las emisiones aumenten el riesgo de contraer este tipo de enfermedad.

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