Publicado: 26/06/2009 UTC General Por: Redacción NU

Nutrición porteña en la mira

Información dispersa y sin aval oficial deja al distrito sin herramientas para coordinar planes nutricionales en escuelas, hospitales y zonas vulnerables. Las propuesta del Movimiento por la Alimentación.
Nutrición porteña en la mira
Redacción NU
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Parece increíble pero es cierto, la Ciudad no tiene un mapa nutricional. A pesar de que la Legislatura porteña sancionó una ley en 1998, en la cual se establecía que había que realizarlo teniendo en cuenta las franjas sociales con necesidades básicas insatisfechas (NBI) y población de bajos recursos e indigentes, especificando especialmente la franja etaria, que va de cero a trece años. Esta norma no fue reglamentada por lo tanto no se aplica. Debido a esta carencia no se pueden concretar políticas públicas bien programadas en materia nutricional. Algo de esto sin embargo solucionó la ex ministra de Desarrollo Social de Jorge Telerman, Gabriela Cerruti, cuando puso en funcionamiento el programa Ciudadanía Porteña. Ese plan ya se había estudiado durante la gestión de Aníbal Ibarra para hacer frente a las consecuencias que dejó la crisis de 2001 y 2002, y recién lo pudo concretar Telerman. Este proyecto, que logró unificar varios planes, lo retomó Mauricio Macri y aún lo sigue implementando en algunas zonas.

Según afirman por lo bajo diputados porteños, el programa Ciudadanía Porteña habría terminado en gran parte con el sistema clientelar. Sin embargo esas mismas fuentes aseguran que una línea de esa práctica habría continuado, aunque acotada, pero que hace un tiempo el jefe de Gobierno habría tomado la decisión de cesar la entrega de cajas con comida, lo cual le trajo aparejado al PRO la pérdida de entre 4 o 5 puntos, sobre todo en zona sur, en los últimos días. Rápido, enterado de la novedad, Macri habría ordenado, hace ya más de 20 días, a parte de su tropa que se pusieran a trabajar en los barrios más postergados del sur de la Ciudad.

CIUDADANIA PORTEÑA, NO ALCANZA

Pero a pesar de los esfuerzos de Ciudadanía Porteña, el plan no alcanza para cubrir las necesidades que hay en esta dura y frágil ciudad, porque los parámetros que allí se toman son de tipo socio-económico como, por ejemplo, los ingresos. Para ilustrar mejor la situación vale la pena referirse a que los pediatras establecen que un niño de entre 12 meses y 10 años necesita en promedio 90 kilocalorías por kilo por día. Es decir, si un bebe de 1 año y medio pesa 13 kilos necesita 1.170 kilocalorías por día. Un niño en edad escolar, aproximadamente en 4to grado, que pesa en promedio 28 kilos, necesitara 2.520 kilocalorías por día.

Estamos hablando de un niño que no está haciendo ejercicio físico o está enfermo, ya que de lo contrario los requerimientos son mayores. Ahora, si a esos niños se les da esa cantidad de calorías, pero lo que abundan son las harinas y las grasas, sólo se les estaría saciando el hambre, pero no mejorando su calidad de vida.

Y al no haber un mapa nutricional ésa es la situación actual de la Ciudad de Buenos Aires en materia alimentaria. Y una mala alimentación es causa de muchos males en la salud, entre ellos, por ejemplo, la obesidad o un mal crecimiento. De esta manera los pediatras diferencian muy bien cuándo un chico es un ?petiso social? y cuando es por una cuestión genética. Pasa lo mismo con la obesidad. Y lamentablemente en esta ciudad hay cada vez más cantidad de petisos sociales y obesos.

Otra causa de la mala alimentación es que afecta el cerebro. Esto quiere decir que para que un chico tenga una inteligencia acorde con su edad y sexo a los 14 meses, su cerebro debería haber alcanzado el 70 por ciento del peso, que va a tener cuando sea un adulto.

Ante esta situación es que se creó el Movimiento por la Alimentación, que actúa en diferentes niveles para concientizar sobre esta problemática y, más específicamente, están haciendo lobby en la Legislatura para que se realicen cambios a la Ley 105 para adaptarla a la nueva realidad de nuestra ciudad. La 105 es la que mencionabamos al principio, es la que manda a realizar un mapa nutricional, que se votó en 1998, pero que como nunca se reglamentó, tampoco se promulgó y por lo tanto no está en vigencia.

Lo que propone el Movimiento por la Alimentación es que se incluya en los menúes que se sirven en los comedores escolares o comunitarios, sustancias esenciales como son por ejemplo los oligoelementos. Sucede que el ser humano no puede producirlas por sí mismo, pero que las necesita como el aire para vivir. Esto es así porque intervienen en las funciones respiratorias, digestivas, neurovegetativas y musculares. Estamos hablando de hierro, cobre, yodo, magnesio, selenio, zinc, cromo, cobalto, fluor, litio, níquel y silicio.

Claro, esta recomendación es desde el punto de vista médico, habría que ver cómo se traduce políticamente. Es decir, cómo tomarían estas indicaciones los proveedores del Estado en materia de alimentación, ya que mejorar la calidad y la cantidad de los alimentos que brinda el Estado, según cuentan algunas voces indiscretas, aumentaría los costos, también habría que aumentar los incentivos que, dicen, son muchos y que afectaría especialmente a algún prominente legislador PRO. Dicen también que hasta Macri sabría que algo de esto pasa por la calle Venezuela y que hasta ahora no habría hecho nada. Pero no hay que dar crédito a las habladurías.

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