La Legislatura, a días de tener voto electrónico
Luego de dos licitaciones frustradas, el vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Santiago de Estrada, decidió tomar cartas en el asunto para resolver la implementación del voto electrónico. De Estrada afirmó este jueves que para la próxima sesión podría estar instalado el sistema, siempre y cuando no haya inconvenientes de último momento.
Al no poder contratar un sistema nuevo, se optó por utilizar el equipo que actualmente posee el recinto, adecuándolo para que puedan realizarse las votaciones nominales. Para ello, ya se realizaron los cambios necesarios y se hizo una prueba piloto que resultó exitosa. Por lo pronto, este viernes se llevará a cabo una reunión con la gente del Despacho Parlamentario para programar las variantes de votación posibles.
Más allá de la inminente aplicación del sistema, este jueves se modificó el Reglamento Interno de la Legislatura para suspender el voto nominal de los proyectos de ley, a fin de darle agilidad a las sesiones. A propuesta de la diputada María Eugenia Estenssoro (ARI), la suspensión regirá hasta el 30 de septiembre.
Apenas se aceptó la observación de Estenssoro, quien no estaba presente en la sesión, el diputado kirchnerista Juan Manuel Olmos (Frente para la Victoria) solicitó que, ni bien se reestablezca la votación nominal, se descuente el día a los diputados que no vienen a votar.
El pedido de Olmos fue acompañado silenciosamente por muchos legisladores, ya que es una queja recurrente que los diputados que más suelen pedir el voto nominal son los que, generalmente, no están presentes a la hora de llevar a cabo las largas votaciones.
RESUMEN DEL INFORME REALIZADO POR DE ESTRADA
La compra de un sistema de voto electrónico para la Legislatura porteña es uno de los cinco componentes de un proyecto con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), administrado por el Poder Ejecutivo de la Ciudad a través de un Unidad Ejecutora Central (UEC) dependiente de la Secretaría de Hacienda del Gobierno de la Ciudad.
Aunque el crédito de la Ciudad estaba disponible desde 1998, el segmento asignado a la Legislatura recién pudo destrabarse en marzo del año pasado, después de innumerables gestiones realizadas durante los años anteriores. A partir de esta fecha, se constituye la Unidad de Proyecto BID en la Legislatura como interlocutora de la UEC, por lo que sólo quedaban nueve meses para ejecutar el crédito. El mismo estaba disponible sólo hasta diciembre de 2005.
En el esquema previsto, todas las licitaciones estaban a cargo del Gobierno de la Ciudad, a través de la UEC, limitándose la Legislatura a proponer las especificaciones técnicas y, una vez concretadas las compras, realizar las aplicaciones en su ámbito. El único componente que lo llegó a buen puerto, y que representaba el 25 por ciento del financiamiento total del proyecto, fue el sistema de voto electrónico, cuya licitación fracasó en dos oportunidades (una en enero de 2006 y otra un mes después), básicamente, por una exigencia desmesurada de condiciones formales a las empresas participantes de las convocatorias.
Como en ese momento ya se encontraba vencida la posibilidad de utilizar el saldo del crédito BID, se adoptó una primera decisión de llamar a una nueva licitación por cuenta de la Legislatura. Sin embargo, cuando ya estaba por lanzarse el nuevo proceso, se recibió una presentación de quienes intervinieron en la contratación y colocación del equipo que actualmente funciona en el recinto, haciendo saber que aunque su producción está actualmente discontinuada, es posible conseguir los elementos y repuestos necesarios para darle la aplicación de voto electrónico, que nunca se le dio, con sistema más sencillo y elemental del que proponían las otras empresas (lectores de huella dactilar)
Teniendo en cuenta que el costo estimado es diez veces inferior al previsto en la licitación (que era de 200.000 dólares), se decidió avanzar rápidamente por esa vía. Este sistema no tendría la ventaja de la identificación por huella dactilar, que es más cómoda y rápida, previéndose que cada legislador deberá introducir su número clave antes de votar.