El precio de la reelección
Ya se conoció el nombre del compañero de fórmula de Mauricio Macri: será la ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, quien finalmente se impuso en la tríada de posibles candidatos que integraba junto a los ministros Diego Santilli (Ambiente y Espacio Público) y Hernán Lombardi (Cultura). Pero más allá de esta última noticia, es la decisión misma de Macri de competir en la Ciudad la que agitó las aguas en su partido, donde hubo claros ganadores y perdedores. Porque con la elección de buscar un segundo mandato en la Ciudad, Mauricio Macri puso punto final a una guerra interna abierta y declarada por la sucesión; contienda que él mismo fomentó con su indecisión previa, y que dejó en el camino varios heridos.
En paralelo, abrió un nuevo frente de batalla, esta vez por la confección de la lista: ordenó la creación de una mesa de diálogo para ir acercando posiciones, y eligió a Santiago de Estrada, ex hombre fuerte de la Legislatura porteña al que se le reconoce su capacidad de lograr acuerdos, como coordinador.
De los procesos a las personas, lo primero que se resiente con la determinación de Macri de quedarse en la Ciudad es el armado nacional del PRO, y un ejemplo es la provincia de Buenos Aires. Concejales, senadores y dirigentes quedaron desamparados sin un candidato a presidente fuerte, pero también por no contar con un postulante a gobernador al cual adosar una lista. Sobre este punto hizo referencia el propio Jefe de Gobierno en declaraciones recientes a la prensa, al referirse a la necesidad de reconstruir la alianza ?Unión-PRO? con Francisco de Narváez. Es más, hubo un encuentro entre ambos que no terminó de la mejor manera, luego de que el empresario colombiano reclamara varios lugares en la lista porteña, sobre todo para la reelección de la legisladora Mónica Lubertino y la incorporación de José ?Pepe? Scioli.
En una situación similar se encuentra el actor cómico Miguel del Sel, que se decidió a participar en política y ser candidato a gobernador de Santa Fe por pedido del ex presidente de Boca. Allegados al ex Midachi hablan de una ?calentura importante? porque Macri decidió ?abandonar el barco?.
En lo que respecta a la Ciudad, primero hay que mencionar a la ex vicejefa de Gobierno y actual diputada nacional, Gabriela Michetti. Aunque ella misma sea la que explique delante de los micrófonos que ?está todo OK?, parte de su equipo denuncia, por su lado, que la quieren ?correr? del distrito, al ubicarla como moneda de cambio en un frente nacional, como posible candidata a vicepresidenta en una alianza con el radicalismo, junto a Ricardo Alfonsín; o con el Peronismo Federal, con Eduardo Duhalde o Felipe Solá.
Esta tesis la sustenta, en parte, el nombramiento de Horacio Rodríguez Larreta como jefe de campaña, y del secretario general del Gobierno, Marcos Peña, como vocero oficial (ver nota en página 4). Lo del jefe de Gabinete era previsible: ocupó ese cargo en las últimas cinco elecciones. ?Me hubiese gustado que fuese Gabriela la vocera?, asegura a Noticias Urbanas un dirigente cercano a la diputada nacional, y agrega: ?Si la vice termina siendo (María Eugenia) Vidal, esto va a significar lo siguiente: Michetti, relegada por completo. Además, te das cuenta en un acto como el del sábado pasado (en Villa Pueyrredón): la dejaron lejos, en un rincón, cuando antes era el centro de la atención?. Este viernes, llegó la confirmación: Vidal será la compañera de fórmula de Macri, tal como había sido Gabriela en cuatro años antes. Michetti, claro está, es la primera gran perjudicada. La decisión del ingeniero de intentar la reelección le cortó las posibilidades de ser ella la próxima jefa de Gobierno. El nombramiento de Vidal como candidata a vicejefa, le echa sal a su herida: Macri está reemplazando con otra el lugar de figura femenina estrella.
Humberto Schiavoni es otro de los golpeados. El peronista, titular de la Corporación del Sur, ligado al ex gobernador de Misiones Ramón Puerta y a Eduardo Duhalde, era el jefe de campaña nacional de Macri; el artífice, junto al diputado nacional Emilio Monzó, de los numerosos viajes del Jefe de Gobierno por el interior del país. Con la búsqueda de la reelección, pasó de ser la punta de lanza de una apuesta fuerte a formar parte de un equipo de trabajo junto al mencionado Monzó, los diputados Federico Pinedo y Jorge Macri y el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, destinado a tratar de cerrar algún mínimo acuerdo antes del 15 de junio, fecha tope para inscribir alianzas a nivel nacional.
Los ganadores son los integrantes de la mesa chica del PRO, la que toma las decisiones más importantes. Marcos Peña, que con el correr del tiempo logró tomar distancia de Gabriela Michetti y mantenerse neutral de la disputa interna con Larreta. Pero también el empresario Nicolás Caputo, José Torello y el ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien luego de insistir durante largo tiempo con la candidatura presidencial de Macri, cambió de parecer frente a las frías encuestas nacionales. Todos ellos insistieron en que la única persona que era capaz de mantener el distrito era el propio Mauricio. E impusieron su palabra.
LA BATALLA QUE SE VIENE
El pasado 24 de abril, el sitio web de Noticias Urbanas publicó en exclusiva los nombres que integrarían la lista macrista. Era el inicio de una serie de discusiones que se mantendrá hasta el último minuto del 21 de mayo, cuando haya que presentarla ante la Justicia Electoral.
En las próximas elecciones el PRO pone en juego 15 de las 24 bancas que posee y espera, por lo menos, retener 13. Según pudo averiguar NU, Macri le habría pedido al rabino Sergio Bergman que sea cabeza de lista de legislador porteño (lo que molestó a varios dirigentes PRO, que consideraron que no se respetaban sus trayectorias partidarias). Lo seguiría el presidente del bloque, Cristian Ritondo; el lugar femenino estaría ocupado por Lía Rueda, presidenta de Conciencia Ciudadana y vinculada a Recrear y al ministro de Educación, Esteban Bullrich. El cuarto puesto sería para un hombre de confianza de Macri, Oscar Moscariello, vicepresidente primero del Parlamento. Dentro de esa lista de 13, Gabriela Michetti pidió por el ex ARI Alejandro Rabinovich; Marina Klemensiewicz, actual titular de la Copidis, y el ex legislador Rodrigo Herrera Bravo, actual subsecretario coordinador de Planes Estratégicos de la Ciudad. Larreta, por su lado, pidió pista para Avelino Tamargo, que debe renovar banca, y Eduardo Machiavelli. El radicalismo busca retener en la Legislatura a Martín Ocampo y Raquel Herrero. Francisco Quintana es el candidato de la Juventud que responde a Marcos Peña, y Victoria Morales Gorleri ingresaría a la lista bajo la tutela de De Estrada. Además, busca renovar Enzo Pagani, que también responde a Bullrich; y quiere un lugar José Luis Acevedo, cercano al ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, y número dos del Ministerio de Desarrollo Social, entre otros.
Macri baila Gilda tan mal como imita a Freddie Mercury, e inunda de globos de colores cada acto proselitista, y todos parecen felices, contentos y alegres. Pero por lo bajo hay una estructura resentida por los volantazos en su carrera política, resquebrajada, que hoy lo aleja de su sueño presidencial y lo deposita nuevamente en la Ciudad. Su mano, y sólo la suya, definió quién sería su acompañante y hará lo mismo con los nombres que ocuparán los casilleros de las listas. De la muñeca que muestre dependerá la unidad de su espacio.