Dos tipas audaces
Ingrid Pelicori y Leonor Manso están de estreno. ¡Y vaya estreno! Se trata de Ten piedad de mí, obra protagonizada por ambas, y de Antígonas, encabezada por Pelicori y Claudia Tomas, con dirección de Manso. Las dos se presentan en el Centro Cultural de la Cooperación. Café mediante, hablaron con NU sobre las puestas, el oficio de dirigir, el teatro ?femenino? y el público de las tablas. A la entrevista se suma Claudia Tomas. Y cuentan cómo es trabajar juntas, que no es poca cosa.
?Leonor, ¿cómo es para vos estrenar una obra como actriz y otra como directora?
Leonor Manso: ?Un embrollo bárbaro pero muy entretenido. El cuerpo y la cabeza se cansan. Llegan las cuatro de la mañana y estás como descerebrada, tratando de resolver algo y las actrices están esperando... ¡y nada! Pero es muy gozoso porque son dos materiales muy hermosos. Me da mucho placer.
?¿Te cambia mucho el estar en un momento arriba del escenario y después detrás de escena?
L.M.: ?Es lo mismo, porque es teatro visto de distintos lugares. Desde la dirección, es la mirada desde afuera, y si es actuando, es desde adentro.
?Ustedes son amigas desde hace muchos años. ¿Cómo es tener a Leonor arriba del escenario y después detrás de escena?
Ingrid Pelicori.: ?La verdad, en los dos casos es un placer tenerla como actriz y directora. Cuando es actriz, es actriz, y cuando dirige, es directora. Son miradas diferentes y va a full en cada caso. No hay conflicto ni confusión con eso.
L.M.: ?Antes de que empezara a dirigir, creía que la única verdad era lo que yo sentía adentro del escenario. Cuando empecé a dirigir me di cuenta de que uno puede sentir cosas o ver cosas adentro, y que afuera no son lo mismo. Siempre me interesó el teatro en su totalidad. No me va eso de ?hacer sólo mi personaje?, sino la narración.
?¿La directora se mete con la actriz?
L.M.: ?Sí, seguro. No tengo límites: me meto en todo. Cuando soy directora, también soy actriz. A veces estoy con las chicas y les digo ?dejámelo hacer a mí?, porque utilizando mi cuerpo puedo comprender mejor la dificultad y cómo resolverla. Muchas veces hablamos del actor que sugiere y la permeabilidad del director para aceptar las sugerencias. No dirijo por consenso, pero escucho. Son ellas las que hacen los personajes, y si dicen algo es porque algo pasa.
I.P.: ?Además, es muy lindo que un director sea abierto pero que no sea un flan, porque si no, no sabés de dónde te estás agarrando. Podés ser muy creativo pero necesitás ese marco de contención que es el director, la mirada externa. Si es un flan, te desesperás y sentís un desamparo tremendo. Esa mirada de afuera es insustituible. Si no la tenés, no podés hacer pie, porque eso es lo que le da unidad a todo.
?¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar juntas en Antígonas?
I.P.: ?Claudia es la que estaba desde el principio.
Claudia Tomas: ?Es una obra que escribió Alberto Muñoz, mi marido, hace muchos años. Trabajamos mucho juntos, en mi caso, como actriz y cantante. El año pasado la convoqué a Ingrid para la obra y le gustó mucho.
I.P.: ?Y 10 años antes se la había llevado a Leonor.
C.T.: ?Pero Leonor estaba muy ocupada. Ahora tuve la suerte de que pudieran las dos, y ahí empezamos a organizar todo.
?¿Antígonas es una obra femenina?
C.T.: ?Antígonas es una mirada sobre el universo femenino, que es más amplio que las mujeres. En ese universo, trabajamos cuestiones referidas al misterio, lo oscuro, lo lunático, lo cíclico de las mujeres. Se trata de una mirada mística, que se relaciona también con la creación, la maternidad, la fertilidad y que, a veces, es algo inexplicable que lo transitamos diariamente. Esta obra nos permite transitarlo bellamente y exponerlo.
?En los últimos dos años hubo muchas obras femeninas.
C.T.: ?Ojo, que no es todo lo mismo.
L.M.: ?No sé si es un fenómeno.
I.P.: ?Igual siempre hubo esto, como Brujas. Cada tanto hay bastantes obras femeninas. También en algunos casos hay algo especulativo. En otros, es por elección la mujer como tema. En el último siglo y medio, la mujer ha tenido un cambio de posición muy grande, por lo que es lógico que se vuelva tema cultural y social.
?¿El teatro (tanto el alternativo como el comercial) no se muerde la cola al no abrirse a otros públicos más allá del ?público de teatro??
I.P.: Uno los quiere atraer...
L.M.: Es un tema cultural.
I.P.: En algunos casos puede ser cierto. Hubo un fenómeno muy importante con la cantidad de salas y de tanta gente haciendo obras que se pone de moda una temática o una forma de hacer teatro. Es verdad y tiende a convocar a los que están en ese código, pero nosotros, hasta generacionalmente, tenemos otras preocupaciones, temas y formas.
C.T.: ?Hay realidades mediatas e inmediatas. Hay que ver quiénes toman unas y quiénes toman otras. Las inmediatas tienen tratamientos específicos o las trata el periodismo, donde cada uno tiene una opinión muy presente. Es muy difícil hablar de eso no estando involucrado, fuera de nuestra realidad cotidiana. Esa es una dramaturgia particular y el dramaturgo deberá ver cómo aborda esa realidad.
I.P.: ?Con Leonor hicimos acá, en el CCC (NdR: Centro Cultural de la Cooperación), Ahora somos todos negros, en 2005, con textos poéticos realizados por mujeres en la crisis de 2001, que reflejan el deterioro social que hubo. Ahí hablábamos de los cartoneros. En teatro es más difícil, es complicado ver qué mirada se toma, desde dónde lo contás.
(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 211, DEL 22/10/09).