La justicia tumbó la cautelar y dio vía libre a las obras en el Luna Park
Inaugurado en 1932, el Luna Park es uno de los recintos más conocidos de la Ciudad de Buenos Aires y un punto de referencia para actividades deportivas, culturales y eventos masivos. A lo largo de su historia albergó veladas boxísticas, recitales, actos políticos y encuentros religiosos, lo cual le otorgó un lugar destacado dentro del circuito urbano. En 2007, el estadio fue declarado Monumento Histórico Nacional. Luego, hace unos meses, fue cerrado por el litigio judicial que definirá su futuro.
El icónico edificio pertenece a la Iglesia Católica, pero desde 2024 fue concesionado a la productora DF Entertainment, que puso en marcha un megaproyecto de renovación para sumar una mayor cantidad de espectadores, que comenzaría a concretarse en 2026, para finalizar el año próximo. Esa decisión es, justamente, el centro de la disputa judicial que hoy enfrenta dos miradas: la intención de avanzar en la ampliación de su infraestructura para competir con otros estadios porteños y los límites que impone su valor histórico.
La causa comenzó con un amparo del constitucionalista Andrés Gil Domínguez, a la que posteriormente se plegó el Observatorio del Derecho a la Ciudad, para detener el inicio de la obra. Para entonces, la remodelación del Luna Park ya contaba con el permiso oficial del Gobierno de la Ciudad y de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos.
La presentación tuvo un fallo favorable en diciembre en carácter de medida precautelar; sin embargo, recientemente la jueza Natalia Tanno, subrogante del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario 5, volvió a fallar y dejó sin efecto la restricción que pesaba sobre el expediente administrativo.
La magistrada consideró que en esta etapa inicial del proceso no se verifican elementos suficientes que permitan afirmar que el proyecto contraviene la normativa vigente ni que genere un daño concreto al patrimonio urbano, histórico o arquitectónico del inmueble.
Entre los principales cuestionamientos, la demanda sostiene que el Luna Park no puede incrementar su volumen edilicio debido a su condición de bien protegido. Según el planteo, el proyecto aprobado implicaría una ampliación encubierta bajo la figura de “superficie nueva”, lo que vulneraría las normas de preservación establecidas en el Código Urbanístico.
Asimismo, se objeta que la autorización se haya otorgado sin la intervención de organismos especializados como el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP), el Consejo del Plan Urbano Ambiental (COPUA) y la Legislatura porteña, actores que habitualmente participan en evaluaciones de este tipo.
Al analizar el pedido cautelar, la jueza Tanno sostuvo que los argumentos presentados se apoyan, por ahora, en discrepancias con decisiones administrativas y en hipótesis que no alcanzan para demostrar una afectación actual o inminente. En ese sentido, subrayó que los gobiernos locales cuentan con un margen de discrecionalidad técnica en materia urbanística, basado en el conocimiento de los organismos especializados que intervienen en estos procesos.
El fallo también introduce una definición relevante sobre el carácter del patrimonio cultural. Según la magistrada, no se trata de una realidad inmutable, sino de un concepto dinámico que debe adaptarse a los cambios sociales e históricos. En esa línea, advierte que el desafío consiste en preservar los bienes sin “fosilizarlos”, permitiendo su integración a las necesidades contemporáneas.
Otro punto clave de la resolución es la falta de acreditación de la verosimilitud del derecho, uno de los requisitos esenciales para dictar medidas cautelares. El tribunal entendió que no se logró demostrar, en esta etapa, que el Gobierno de la Ciudad haya actuado de manera ilegítima ni que exista un perjuicio concreto que justifique mantener la suspensión preventiva.
No obstante, Tanno aclaró que su decisión no implica un pronunciamiento sobre el fondo del conflicto, sino que se limita al análisis preliminar propio de las medidas cautelares. La legalidad del proyecto continuará siendo evaluada a lo largo del proceso.
Apelaciones y nuevo escenario
Tras el fallo, Gil Domínguez presentó un recurso de apelación ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo, con el objetivo de que se revierta la decisión y se disponga nuevamente la suspensión de las obras hasta que haya una sentencia definitiva.
En su presentación, el constitucionalista sostiene que el patrimonio cultural y urbanístico forma parte del concepto de ambiente protegido por la Constitución, por lo que su resguardo debe regirse por los principios de prevención y precaución establecidos en la Ley General del Ambiente.
Desde esa perspectiva, advierte que ante la posibilidad de un daño grave o irreversible, corresponde detener cualquier intervención hasta que la Justicia se expida. Permitir el avance de las obras durante el proceso -señala- implicaría invertir la lógica preventiva del derecho ambiental.
El recurso también cuestiona el cumplimiento de requisitos ambientales, como la existencia de un Certificado de Aptitud Ambiental definitivo, la realización de estudios de impacto acústico y la contratación del seguro ambiental exigido por la normativa vigente.
En la misma línea, el Observatorio del Derecho a la Ciudad también apeló la resolución judicial, al considerar que el fallo resulta arbitrario y carece de fundamentos suficientes en relación con el marco normativo aplicable y los antecedentes del caso.
Antecedentes y alcance del proyecto
La controversia tuvo su origen en 2025, cuando el Gobierno porteño autorizó un plan de adecuación del Luna Park, orientado a modernizar su infraestructura y a adaptarla a nuevas exigencias técnicas, sin modificar -según los informes oficiales- su altura ni sus características estructurales esenciales.
Entre las principales novedades del proyecto se encuentra la creación de un Museo del Luna Park, pensado para poner en valor su historia, sus grandes espectáculos y las gestas deportivas que marcaron su identidad. A su vez, se prevén mejoras en la acústica y en las visuales, con el objetivo de optimizar la experiencia del público en cada evento.
La propuesta también contempla la ampliación de las áreas gastronómicas y la incorporación de espacios VIP, junto con nuevos camarines, salas técnicas y sectores de producción adaptados a las exigencias de los shows actuales. En la misma línea, se sumarán nuevas áreas de palcos y experiencias premium, además de cocheras que acompañen el funcionamiento del estadio.
Por otra parte, incluye una reorganización de los ingresos y egresos, tanto para el público como para las cargas técnicas, con la intención de reducir el impacto en el entorno urbano del barrio. Finalmente, se destaca la incorporación de sistemas de energía sustentable, en línea con estándares internacionales de eficiencia y sostenibilidad.
El predio del Luna Park se erigió sobre tierras ganadas al Río de la Plata durante la construcción de Puerto Madero. A comienzos de la década de 1930 aún era un terreno baldío, perteneciente al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (hoy Ferrocarril San Martín), hasta que en 1931 la empresa Mariani Hnos. construyó una estructura abierta, con tribunas y ring.
El estadio fue inaugurado en 1932, aunque un año antes ya había sido alquilado por el ex boxeador José Lectoure y el empresario Domingo Pace, quienes lo bautizaron Luna Park. El éxito económico les permitió comprar el terreno en 1936, ampliar las instalaciones y techarlo. Ese mismo año, el lugar fue escenario del velatorio de Carlos Gardel, marcando un hito en su historia. Desde entonces, albergó espectáculos deportivos, artísticos y actos políticos de gran convocatoria.
Conocido como el “Palacio de los Deportes”, por allí pasaron figuras destacadas del boxeo argentino como José María Gatica, Alfredo Prada, Pascual Pérez, Nicolino Locche, Oscar Natalio Bonavena y Carlos Monzón. Su fisonomía actual responde en gran parte a la remodelación de 1952. Hacia los años 60, se consolidó como el estadio cubierto más grande de Sudamérica. En 1987 se le realizaron nuevas intervenciones en distintos sectores.