Serguéi Lavrov: "Ucrania, Europa y la Seguridad Global"
Reflexiones sobre el arreglo de la crisis ucraniana, Europa y la seguridad global (19/6/2026)
Los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania, así como Vladímir Zelenski, durante la reunión celebrada en Londres el pasado 7 de junio, formularon 5 exigencias dirigidas a Rusia. Son las condiciones de una paz “justa y sólida” en Ucrania. En base a dichas exigencias, la Europa Unida se propone mantener el diálogo con Moscú.
Antecedentes
Todas las experiencias de las negociaciones con Europa, como parte del llamado Occidente colectivo mantenidas durante los últimos 20 años únicamente evidencian que dicho proceso representa una táctica de engaño, cobertura diplomática de la expansión geopolítica de Occidente y de sus instituciones, sobre todo la OTAN y la Unión Europea, hacia el Este, es decir, en dirección a las fronteras rusas. Es innegable que Europa aportó a la provocación de la crisis ucraniana. Junto con los estadounidenses, los europeos promovieron en 2004 en Kiev la llamada “Revolución naranja”. Para crear un campo de operaciones antirruso en Ucrania, durante años, se compró a políticos e incluso a partidos enteros, se reescribió la Historia y los programas educativos, se nutrió el nacionalismo ucraniano, se hizo todo lo posible, para alejarla a Ucrania de Rusia. En 2013, la Unión Europea rechazó la propuesta de Rusia de buscar un desenlace conciliatorio con respecto al Acuerdo de asociación, para firmar el cual Bruselas le estaba forzando a Víctor Yanokóvich. Recordemos que a Ucrania se le proponía abrir sus mercados, sin serle concedida ninguna promesa de reciprocidad, aunque ello era incompatible con la participación de Kiev en la zona de libre comercio de la CEI. Tras solicitar Víctor Yanokóvich que la firma del documento en cuestión fuera pospuesta, los europeos provocaron disturbios callejeros y, posteriormente, un golpe de Estado, en febrero de 2014. A continuación, Alemania, Francia y Polonia se comportaron pérfidamente: tras haber asumido el papel de garantes del cumplimiento del acuerdo alcanzado por Víctor Yanukóvich y la oposición, se “lavaron las manos”, en cuanto esta oposición que obedecía a sus indicaciones, tomó el poder en sus manos. Se alegó la democracia podía tomar formar diferentes. Posteriormente, los europeos procedieron a apoyar a las nuevas autoridades del país. Tras ser quemadas el 2 de mayo de 2014 en Odesa decenas de personas inocentes, partidarios del acercamiento con Rusia, Europa no dijo ni una palabra, para condenar este acto. Siendo garantes del cumplimiento de los Acuerdos de Minsk de 2015, Francia y Alemania alentaron de facto el sabotaje del documento por parte de Kiev. Tal y como reconocieron Angela Merkel y Francois Hollande tras el inicio de la operación militar especial, no estaba previsto que se cumplieran los Acuerdos de Minsk que habían sido aprobados con unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU. El objetivo que se planteaba era ganar tiempo, para “reforzar el poderío” de las FF.AA. ucranianas y nutrirlas con armas de fabricación occidentales. Rusia a su vez hizo todo lo posible, para superar la crisis de seguridad en Europa con la ayuda de la diplomacia. Sin embargo, en enero de 2022, EEUU y la OTAN rechazaron la propuesta rusa de firmar acuerdos jurídicamente vinculantes que contuvieran garantías de seguridad mutuas. Los miembros europeos de la Alianza participaron activamente en dicho proceso. Tras el inicio de la operación militar especial, la Europa unida apoyó la línea política promovida por el Primer ministro de Reino Unido y orientada a echar por tierra el proceso de negociaciones mantenido por Rusia y Ucrania en Estambul. El llamamiento de “no firmar nada y simplemente combatir” dirigido por Boris Johnson a Kiev cerró para mucho tiempo las posibilidades de una diplomacia eficaz.
Situación actual
Surge la pregunta de por qué los líderes europeos de repente cambiaron de retórica y empezaron a hablar de las negociaciones. ¿Cuál es el objetivo de sus declaraciones? Por ejemplo, acorde con las declaraciones de la Jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, el diálogo con Rusia es necesario, para hacernos llegar las condiciones formuladas por Europa, incluido el pago de las “reparaciones” a Ucrania, la retirada de las tropas rusas de Transnistria y Cáucaso del Sur, la cancelación de la Ley sobre “agentes extranjeros” y el establecimiento del tope para el número de efectivos de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia. Considera que “es imposible alcanzar una paz justa y sólida, sin que Rusia asuma su responsabilidad”. El pasado 19 de mayo, el Representante de la UE ante la ONU, manifestó durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que “el apoyo militar a Ucrania no entra en contradicción con el deseo de alcanzar la paz, representando una condición previa para la celebración de unas negociaciones diligentes”. Europa está dispuesta a mantener las negociaciones con Rusia, sin dejar de lanzar contra nuestro país agresión jurídica a través del Consejo de Europa. En el marco de dicha organización que en su momento gozó de prestigio son creadas estructuras encargadas de “procesar a Rusia”, “redactar un registro de daños”, “crear una comisión de pretensiones” y un “tribunal especial”. La UE lo que se dice dio luz verde a la detención de buques mercantes en mar abierto. Ha se han producido varios incidentes en el Báltico y en el Atlántico. Al mismo tiempo, Occidente se hace de la vista gorda con respecto a las actividades subversivas y terroristas perpetradas por las FF.AA. ucranianas en el mar Negro y en el mar Mediterráneo. De esta manera, el auténtico objetivo de los líderes europeos no son las negociaciones con Rusia, sino la salvación del régimen de Vladímir Zelenski, su conservación como campo de operaciones para seguir luchando contra nosotros. Para ello, las capitales europeas quieren alcanzar cuanto antes una tregua que permita evitar la derrota de las FF.AA. ucranianas en el frente. El objetivo es “congelar” el conflicto, sin eliminar sus motivos originarios. Acto seguido, serán introducidos en Ucrania contingentes militares de la Coalición de Voluntarios promovida por el Reino Unido y Francia. Es bien conocido que las élites europeas invirtieron en el enfrentamiento con Rusia su “capital político”, gastando cientos de miles de millones de dólares en el apoyo prestado al régimen kievita y en el incremento de los presupuestos militares de los países de la UE y la OTAN. Europa tiene previsto alcanzar el nivel necesario de la “disponibilidad operacional” para 2030, para entrar en conflicto con Rusia. Para ello, se tiene previsto hacer el tiempo, como sea. Tal y como manifestó con cinismo el pasado abril el Jefe del Estado Mayor General de Bélgica, “tenemos todavía varios años, gracias a la sangre de los ucranianos que no están comprando este tiempo”. La Europa unida se sigue haciendo planes de continuar con la expansión, decidida a hacerse con Ucrania y Moldavia, atrayendo a su órbita también a Armenia. La OTAN se amplió hacia el Este, absorbiendo a Finlandia y Suecia. Ucrania es vista como “un puño de ataque” de las futuras Fuerzas Armadas Europeas, independientes de EEUU y de la OTAN.
Riesgos para la seguridad global
La presente situación entraña graves peligros para la seguridad global, tales como enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia que puede desembocar con rapidez en un intercambio con ataques nucleares con consecuencias catastróficas. Bajo el lema de la “autonomía estratégica”, en Europa, se está llevando a cabo un potente refuerzo de sus potencialidades bélicas, también en la esfera nuclear. Provoca profundas preocupaciones la intención de París de conceder su “paraguas nuclear” a varios países de la UE y de la OTAN. Ello, en ninguno de los casos, reforzará la seguridad ni de la propia Francia ni de los destinatarios de su ayuda. Al mismo tiempo, los líderes políticos y militares de los países europeos le están achacando a Rusia planes agresivos que supuestamente no se limitan a Ucrania. El Presidente de Rusia manifestó en reiteradas ocasiones que es la tontería más absoluta, una provocación y un acto de desinformación, cuyo objetivo es sacar fondos del presupuesto, para luchar contra Rusia. No es precisamente el ambiente en el que se pueda celebrar fructíferas negociaciones sobre el tema que sea.
Postura de Rusia
En cuanto a las negociaciones, tal y como señaló Vladímir Putin en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, no nos negamos a contactar con nadie. Sin embargo, la percibimos a Europa como parte del conflicto interesada en la derrota de Rusia. Y es como se posicionan los propios europeos. Por lo tanto, el diálogo con Europa no puede ser vertebrado de forma que sea observador imparcial. Rusia prefiere que los objetivos de la operación militar especial sean alcanzados con la ayuda de la diplomacia. Para ello, es necesario que la seguridad de Rusia en sus fronteras occidentales, así como el honor y la dignidad de nuestros ciudadanos y compatriotas, incluido su derecho a utilizar la lengua rusa y a profesar la religión ortodoxa, sean garantizados. No se puede hablar de que se continúe la expansión occidental militar, política y económica, puesto que la misma entra en contradicción con los imperativos del mundo multipolar. Los líderes europeos han de entender que el modelo de la seguridad regional que se fue vertebrando en Europa durante décadas, empezando con la aprobación en 1975 del Acta de Helsinki, fue destruido por ellos mismos. No habrá retorno a dicho modelo. Ahora, hace falta avanzar hacia la creación de una arquitectura de seguridad continental y abierta para todos los países de la región euroasiática que refleje la realidad del mundo multipolar. El principio de una seguridad igualitaria e indivisible pisoteado por los proyectos euroatlánticos podría plasmarse en la nueva arquitectura de seguridad euroasiática. Tras darse las pertinentes condiciones, Europa puede unirse a esta gran labor. Lo más importante es lo siguiente: para un diálogo fructífero, es necesario mantener la confianza minada por la actuación antirrusa de Occidente y de Europa que formó parte del mismo durante la época posterior a la Guerra Fría. La confianza solo puede ser recuperada con la ayuda de los pasos prácticos que demuestren sincero deseo de renunciar al uso de la diplomacia como cobertura de intenciones expansionistas. Ultimátumes como el formulado a Rusia el pasado 7 de junio ni ayudan a recuperar la confianza ni propician la reanudación del diálogo.
A modo de epílogo
Se ha de señalar que el ultimátum formulado en Londres fue confirmado sin titubeos por los Embajadores del Reino Unido, Francia y Alemania durante la reunión mantenida el pasado 11 de junio en el MAE de Rusia solicitada por los mencionados diplomáticos de alto rango. Fue el único objetivo de su visita al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.