Publicado: 19/10/2026 UTC Mundo Por: Redacción NU

Francia recurre al toque de queda para frenar los disturbios

El primer ministro Sébastien Lecornu autorizó restricciones parciales y localizadas para proteger negocios y edificios públicos tras el fin de semana más violento en años.
Francia recurre al toque de queda para frenar los disturbios
Redacción NU
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El Gobierno de Francia dispuso toques de queda en distintos sectores de París y otras ciudades del país para contener los saqueos, los incendios y los enfrentamientos registrados durante las protestas contra el alto costo de vida. Las restricciones alcanzan zonas de la capital, como la plaza de la República y el barrio de Les Halles, además de localidades del norte francés, entre ellas Lille, Wattignies, Douai y Denain. Las medidas buscan recuperar el control de las calles y proteger a los comercios afectados por los episodios de violencia.

La crisis se profundizó después de las manifestaciones del 17 de octubre, que derivaron en importantes disturbios en distintas ciudades. Ante el escenario de inseguridad, el primer ministro Sébastien Lecornu ordenó implementar restricciones nocturnas localizadas, mientras el ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una “pérdida de control” en algunas localidades y anunció un refuerzo de los efectivos policiales y de la gendarmería. En paralelo, crecen los reclamos de sectores políticos que exigen declarar el estado de emergencia para ampliar las herramientas de intervención de las autoridades.

Uno de los impactos más graves se registra en el sector comercial. Numerosos negocios fueron saqueados o destruidos, desde locales de telefonía y electrónica hasta pequeños establecimientos y boutiques de lujo. En París, algunos comerciantes tuvieron que abandonar sus viviendas o permanecer despiertos durante toda la noche para proteger sus propiedades, ante el temor de nuevos ataques. La incertidumbre también alcanza a los trabajadores, que temen perder sus empleos por el cierre temporal o definitivo de los establecimientos afectados.

El drama de los comerciantes refleja la dimensión económica de los disturbios. Nathan, propietario de un pequeño local de reparación de teléfonos móviles en París, calculó pérdidas superiores a los 70.000 euros después de que su negocio fuera vaciado durante los saqueos. Otros empresarios debieron contratar seguridad privada, trasladar sus mercaderías o improvisar barricadas para evitar nuevos ataques. A las pérdidas materiales se suma otro problema: algunos seguros no cubren los daños ocasionados por saqueos, lo que deja a numerosos pequeños negocios frente a un futuro incierto.

Frente a la magnitud de los daños, el Ejecutivo prometió asistencia económica para los afectados y medidas destinadas a acelerar la reconstrucción de las infraestructuras públicas. El Gobierno también busca facilitar los trámites de los comerciantes ante las aseguradoras y reducir el impacto laboral mediante mecanismos de suspensión temporal de empleo. Sin embargo, las organizaciones empresariales advierten que la interrupción de la actividad y los gastos de reparación pueden comprometer la continuidad de numerosos establecimientos, especialmente aquellos que ya atravesaban dificultades económicas.

La crisis también abrió un nuevo frente de disputa política para el presidente Emmanuel Macron. Según el artículo de Clarín, un 70% de la población reclama que se declare el estado de emergencia, mientras referentes de la oposición conservadora cuestionan la respuesta oficial y piden medidas más contundentes. El temor del Gobierno es que una eventual víctima fatal durante los enfrentamientos agrave la situación y desencadene una crisis política de consecuencias imprevisibles. Macron, que se encuentra de viaje en el Golfo para abordar cuestiones vinculadas al suministro energético y al costo de vida, mantiene contacto con el primer ministro.

En paralelo, las organizaciones sindicales expresaron posiciones críticas sobre la situación. La Confederación General del Trabajo (CGT) condenó los actos de violencia, pero también cuestionó la estrategia de seguridad del Gobierno y llamó a continuar las movilizaciones de manera pacífica. Mientras tanto, representantes del empresariado reclamaron una respuesta estatal que garantice la seguridad y permita recuperar la actividad económica. Con nuevas protestas previstas y comerciantes que todavía intentan evaluar sus pérdidas, Francia enfrenta el desafío de restablecer el orden público sin profundizar las tensiones sociales que alimentan el conflicto.




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