Sin ascensor y con una obra inconclusa: el reclamo de una escuela porteña
La comunidad educativa de una escuela primaria del barrio de Monte Castro realizó un abrazo simbólico al establecimiento para reclamar por la continuidad y finalización de una obra de infraestructura que permanece inconclusa. La actividad se llevó a cabo en la puerta de la escuela, en Lascano 4040, y reunió a familias, docentes y vecinos que mantienen un reclamo desde hace años de distintas dificultades edilicias y, especialmente, la necesidad de garantizar la accesibilidad.
La escuela 9 “Provincia de Misiones” comparte el edificio con el Jardín de Infantes 4 y, según los datos difundidos por la comunidad, allí concurren alrededor de 392 estudiantes. El reclamo incluye problemas vinculados con baños, instalaciones eléctricas, filtraciones, espacios inhabilitados, polvo y presencia de roedores, además de la falta de un ascensor que permita acceder a los sectores ubicados en la planta superior.
Uno de los principales puntos planteados por las familias es que los trabajos no avancen solamente como una intervención edilicia, sino que permitan resolver las barreras que actualmente dificultan el uso pleno de la escuela. En particular, reclaman que se concrete la instalación del ascensor y las adecuaciones necesarias para que los alumnos con discapacidad puedan desplazarse por el edificio y acceder a todos los espacios.
En ese contexto se encuentra la historia de V., un alumno con discapacidad motriz que actualmente cursa cuarto grado. Su mamá comenzó a reclamar cuando su hijo tenía cuatro años, ante la imposibilidad de que pudiera acceder en igualdad de condiciones a los distintos sectores de la escuela y participar de todas las actividades.
El pedido de la familia llegó a la Justicia y, según la información difundida por la comunidad educativa, hubo una resolución que ordenó al Gobierno porteño realizar una intervención destinada a garantizar la accesibilidad. A partir de allí se hicieron relevamientos en el establecimiento y se elaboraron los planos para avanzar con los trabajos.
Para la mamá de V., el tema es concreto: que su hijo pueda recorrer la escuela sin depender de las limitaciones que presenta actualmente el edificio. Entre las dificultades señaladas se encuentra que, al tratarse de una institución de dos plantas y no contar todavía con ascensor, el alumno no puede llegar a determinados espacios, entre ellos la biblioteca, la sala de video y el comedor.
El caso de V. forma parte de una historia de reclamos que comenzó antes de la actual obra. De acuerdo con la cronología difundida por la comunidad, los primeros planteos por baños, accesibilidad y condiciones edilicias se remontan a 2017. Entre 2020 y 2022 se incorporaron reclamos por electricidad, climatización, comedor y capacidad de los espacios. Con el paso del tiempo, distintas demandas comenzaron a tramitarse por vías administrativas y judiciales.
En mayo de 2025, el Gobierno de la Ciudad llamó a licitación para avanzar con las mejoras en el establecimiento. El proyecto contemplaba la actualización de los circuitos y de la instalación eléctrica, mejoras en los baños, refuncionalización de espacios, incorporación de accesibilidad mediante ascensor, adecuación de baños y puertas, trabajos de pintura y recambio de ventanas y puertas deterioradas.
La intervención fue adjudicada en agosto de ese año a Bauge Construcciones S.A. y a fines de ese mes se firmó el acta de inicio. En octubre comenzaron a ingresar materiales al establecimiento y las familias esperaban que comenzaran los trabajos largamente reclamados.
Sin embargo, según plantea la comunidad educativa, el avance fue menor al esperado y posteriormente la obra quedó demorada. La fecha prevista de finalización era el 5 de agosto de 2026, pero ese plazo pasó sin que los trabajos estuvieran terminados.
Las familias sostienen que la situación continúa afectando el funcionamiento cotidiano de la escuela. Durante el desarrollo de los trabajos hubo sectores que quedaron reducidos o inhabilitados, mientras que la comunidad también denunció problemas derivados de la presencia de polvo, filtraciones, instalaciones inconclusas y reducción de los espacios disponibles para las actividades.
Entre las situaciones señaladas aparece además la imposibilidad de utilizar determinados baños en la planta baja y la falta de un sanitario adecuado para alumnos con discapacidad. La comunidad sostiene que estas condiciones se suman a las dificultades de circulación que deberían resolverse con la instalación del ascensor.
El monto fue también mencionado en los reclamos difundidos por las familias. La adjudicación, según la información publicada por la comunidad educativa, asciende a $1.009.144.055. La demanda actual apunta a conocer qué sucedió con los trabajos, cuál es su estado y cuáles son los próximos pasos.
Durante los últimos meses, las familias aseguran haber presentado notas, solicitado información y pedido reuniones con las autoridades responsables. En sus comunicaciones también reclaman respuestas sobre la continuidad de las tareas y cuestionan que una intervención vinculada con la accesibilidad permanezca sin concluir después de años de reclamos.
El abrazo realizado frente a la escuela buscó visibilizar nuevamente la situación y reunir a la comunidad alrededor de un reclamo que tiene como uno de sus principales ejes la accesibilidad. La convocatoria fue difundida bajo la consigna “La Misión sin Barreras”, con el pedido de que se complete la obra y se garantice que todos los alumnos puedan utilizar los espacios de la institución.