La Ola Amarilla estuvo de fiesta
En su discurso de cierre del encuentro de los jóvenes del PRO, Macri repartió el juego para todas partes.
Dijo que "nada nos va a parar", en alusión a las suypuestas maniobras de las que suele quejarse, poniendo la culpa en el gobierno nacional, su enemigo preferido.
También aludió a ellos cuando afirmó que "los de siempre ya cumplieron su ciclo" y también anticipó el modelo productivo que propondrá cuando expresó que se viene "una nueva Argentina desarrollista y productiva, que dé trabajo de calidad a todos, especialmente de la mano del campo, la agroindustria, la creatividad y el turismo".
En su alocución, el jefe del PRO se ufanó de que "la Metropolitana está en la calle", a pesar -agregó- "de todos los palos en la rueda".
Sin olvidar a los Kirchner, a los que acusó de que "han hecho todo lo necesario para tratar de partirnos, de dividirnos, de sembrar odios y rencores entres los argentinos", Macri se comprometió a "que el PRO va a ser una alternativa de gobierno en la Argentina el año próximo".
Algunas pistas en su discurso permiten inferir que el PRO no buscará una alianza con el peronismo: "podríamos caer en la tentación de buscar atajos políticos, pero no lo vamos a hacer, porque preferimos ir por el camino que corresponde, el que la gente nos pide, el camino de lo nuevo y el cambio", expresó en su discurso.
Ubicándose en el campo de la "gente nueva", se comprometió "a seguir trabajando junto a ustedes, los jóvenes de este país, a seguir escuchándolos y dándoles lugar real de participación y decisión".
Finalmente, después de resaltar los logros de su gestión en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Macri terminó afirmando que "es posible hacer una Argentina distinta", a la que vez que desmentía a quienes dicen que "no tenemos experiencia, que deben gobernar los de siempre, que la política no es para gente nueva".