Absolvieron a todos en la causa del geriátrico de Superí
En la causa por la muerte de cinco ancianas en el sótano de un geriátrico en el año 2001, se encontraban procesados dos inspectores del Gobierno porteño y los dueños del establecimiento "Los Girasoles" ubicado en la calle Superí al 2200.
Daniel Domp y Alfredo Bergonzi estaban acusados de "incumplimiento de los deberes de funcionario público", y de "homicidio culposo" los propietarios del geriátrico, Stella Maris Orbiscay y Gastón Astariz.
En la investigación de la causa, se estableció que el hogar de ancianos no tenía permiso de la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones del Gobierno de la Ciudad para utilizar un bajo a nivel de cuatro escalones como alojamiento; pero se confirmó que existía una planilla de capacidad para el asilo de cincuenta y nueve personas. El agua en aquélla ocasión subió hasta diez centrímtros del primer piso.
El Ministerio Público Fiscal, representado por María Luz Jalbert, sostuvo las acusaciones al argumentar que el sótano "no contaba con salida de emergencia, motivo por el cual no podía ser utilizado con el destino en que lo estaban empleando" y que las víctimas "no podían movilizarse por sus propios medios". En el dictamen de la fiscal, también se calificó de "inoperante, inútil y corrupta", a la estructura de control comunal.
Más allá de lo expuesto por la fiscalía, el Tribunal Oral Criminal Nº 21, a cargo de Diego Barroetaveña, Carlos Bossi y Luis Díaz, resolvió absolver a los imputados, al entender que las consecuencias de la "lluvia inusitada en un desastre meteorológico" que era imprevisibles para los dueños y los inspectores.