Publicado: 18/10/2026 UTC Nación Por: Horacio Ríos

Navegando entre icebergs, el peronismo trata de evitar convertirse en el Titanic

Como signo de este tiempo de individualidades dispersas, se debate entre áridas internas, inútiles promesas y la pérfida costumbre de sus enemigos de encarcelar a sus muchachos más rebeldes.
Navegando entre icebergs, el peronismo trata de evitar convertirse en el Titanic
Horacio Ríos
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El tiempo pasa y se supone que cicatriza los agravios del pasado, pero las heridas de la política son difíciles de curar. Como un cuerpo que se deteriora progresivamente, el peronismo sigue inmerso en sus laberintos, atrapado en la coyuntura, sin dirigentes que miren más allá de mañana.

Deben lidiar con una sociedad en la que el desorden y el individualismo, esa enfermedad que rige las voluntades y aísla hasta volver solitarios a los miembros de cualquier comunidad, volviéndola inviable y además convierten a los argentinos en “ganado consumidor”, súbditos de exóticos influencers digitales, domadores de ilusiones y magos del algoritmo.

Una sociedad despolitizada, en la que los mensajes con contenidos cotizados en criptomonedas se mezclan en todas direcciones, confundiendo a la multitud -no al Pueblo, el Pueblo es otra cosa-, puede terminar dirigiéndose hacia donde sus integrantes no quieren ir. La comunicación digital modifica el flujo de la información, algo que es muy destructivo para la democracia. La información se difunde sin pasar por el espacio público. Por el contrario, se origina en espacios privados y se envía hacia otros espacios privados. Es una comunicación sin comunidad, en la que los mensajes tienen formato de commodities, es decir, de productos fabricados para ser comercializados y que está muy lejos de generar acción política. Por el contrario, sólo son productos para ganado consumidor, reses que los reciben acríticamente, como se toma un alfajor, un auto o una licuadora.

El peronismo en la era de la incomunicación

El peronismo está muerto. La doctrina será eterna como el mar o la tierra, pero el cuerpo que nació en 1945, que estaba formado por el conductor estratégico, una doctrina inspirada en la Rerum Novarum de León XIII y el movimiento político que transmitía las necesidades del Pueblo, ya no existe. Sólo quedan en la historia los logros del pasado, algunos tan lejanos en el tiempo, que sólo los conmemoran los ancianos.

El antiperonismo, por el contrario, lo tiene muy fácil. A sus dirigentes les basta con acusar de todos los males, en especial los que ellos mismos provocaron, a los que aparecieron en “los últimos 80 años”, es decir el 17 de octubre de 1945. Sin entrar en detalles, difíciles de justificar, por otra parte, culpan a los kukas, a los peronchos y a los populistas, que son los nombres con que nombran a La Bestia Destructora de la república, al Godzilla agresor de la democracia, de las buenas costumbres, de la crisis, de la deuda externa, de la inflación y, por si fuera poco, culpable de la desaparición de Forli, aquel purasangre ganador de la Triple Corona en Argentina, que se retiró en 1967 en Estados Unidos, asimilándose luego a la lujuriosa tarea de semental.

Cuando se observan los avatares internos del que otrora fuera el movimiento político más importante de Sudamérica, las primeras conclusiones conducen al desorden, a la oscuridad, a las interpretaciones antojadizas y a una interna feroz, que consume las energías que deberían estar orientadas a la construcción de una propuesta de reconstruir el país, arrasado en estos días por políticas extrañas.

La acción política de los enemigos del peronismo, de todos modos, desnudó el estado de debilidad que éste atraviesa. Una palpable demostración de su anomia política se puede ver en los 486 días que lleva detenida Cristina Kirchner, en los 3926 días que lleva Milagro Sala y en los cuatro años de prisión preventiva que debió soportar el recientemente absuelto Maximiliano Cavaleyro, secretario general del Sindicato de Camioneros de San Pedro, por una medida gremial. Inclusive, la diputada provincial Florencia Arietto, defensora de los empresarios, lo acusó de “extorsión” por haber exigido la afiliación de los trabajadores de una distribuidora a su gremio, en lugar de seguir afiliados al gremio de Comercio.

Cabe acotar en este punto que los camioneros ganan tres veces más que los afiliados al gremio del timorato Armando Oriente Cavalieri, un sindicalista acomodaticio, que recomienda siempre que “el conflicto no conviene, vayamos en paz” y termina firmando los peores convenios laborales.

En este panorama, un peronismo que no puede evitar que vayan a la cárcel sus soldados de primera línea, los que ponen el cuerpo, es, a priori, un seguro aspirante a la derrota. Es la muerte del proyecto político que lo vio nacer, que le dio sentido a su existencia. Al hecho maldito del país burgués.

La falta absoluta de un conductor nacional y federal llevó en 2023 a la derrota a su candidato, Sergio Massa, ante un rival al que le alcanzó con promocionar en su campaña su promesa de hacer daño y destruir lo que se construyó a lo largo de los últimos 50 años.

En este punto y tomando en cuenta los desastres perpetrados durante la gestión de La Libertad Amaina, suena casi a chascarrillo que dos de las últimas encuestas arrojen resultados que auguran una fuerte paridad con la oposición en 2027.

La empresa QSocial realizó una indagatoria sobre 1650 personas mayores de 18 años, que arrojó un margen de error de +-2,4%, con un nivel de confianza del 95%.

A la pregunta de ¿a quién votaría usted si la elección fuera mañana?, el resultado fue que el 26% lo haría por Milei; el 23% lo haría por el peronismo; el 13%, por el kirchnerismo y luego vendrían el Pro, con el 8%, la izquierda, con el 5% y quedaría un 25% que se dividirían entre un 2% para la UCR, un 4% para otros y un 4% en blanco. Por su parte, el 15% aún no sabe a quién elegirá.

Por su parte, Trends (¿por qué no se llamarán Tendencias?) encuestó a 2000 personas por internet, con un margen de +_2,2% y un nivel de confianza del 95%.

Tomando en cuenta sólo los partidos políticos, en esta indagatoria La Libertad Avanza va adelante, con el 35%, seguida de cerca por la unidad expresada por Axel y Cristina, a sólo dos puntos. Tras ellos, corren con paso cansino la izquierda (8%), Pro (7/%), Provincias Unidas (2%), otros (4%), blanco o nulo (4%) y un 7% que aún deshoja la margarita.

La medición por candidatos de Trends también clasificó a Milei en punta, con 42% y a Axel Kicillof con el 40%.

Esta debilidad del peronismo, que se afianza cada vez más, provocó que las internas reemplazaran a la acción política. No hay el desarrollo de una práctica que defienda a la soberanía de la Patria, al mercado interno y la producción nacional y a la Justicia Social, que evite la adjudicación de planes sociales y gestione puestos de trabajo, para que la dignidad vuelva a ser un valor difundido en el seno de la sociedad.

Lo sucedido este jueves en la Plaza del Congreso es otra prueba de los pérfidos avatares que cruzan al campo popular. El bloque de Unión por la Patria no consiguió el quórum suficiente para tratar la derogación del nefasto Decreto N° 70/23, con la ausencia de dos de sus integrantes, el diputado fueguino Pablo Agustín Tita y la santiagueña Estela Mary Neder. Paralelamente, los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Martín Llaryora, militantes del peronismo tembloroso, negaron la presencia de sus legisladores a cambio de confusas promesas, muchas de las cuales el Gobierno no cumplió en los dos años y medio que lleva en el poder.

No importa, a esta altura de la velada, quién será el candidato. Si el gobernador bonaerense Axel Kicilof, el exgobernador sanjuanino Sergio Uñac, el banquero Jorge Brito, el pastor Dante Guebel o el empresario periodístico Daniel Hadad. Ninguno de ellos, de todos modos, representa a la tradición peronista. Tampoco se destacaron por sus audaces propuestas de defensa de la historia peronista, que ninguno de ellos conoce en detalle. Cualquiera de ellos es la expresión del fin del peronismo, que ni siquiera generó en los últimos once años un candidato que exprese las aspiraciones del Pueblo Argentino.

Pero seguramente será Kicillof, en el caso de que el Maligno no azote el suelo de la Nación con su rabo punitivo.

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